
Pamplona se despierta estos días fría y misteriosa, atrapada entre nubes…

Pamplona se despierta estos días fría y misteriosa, atrapada entre nubes…
Reconozco que me indigna que, con la que está cayendo, el nuevo Gobierno de Navarra dedique su tiempo de forma prioritaria a buscar la fórmula para que la ikurriña ondee en los edificios oficiales de nuestra tierra. No me gusta, me parece un símbolo de sumisión, de entrega de nuestros valores y nuestra historia. Algo así como convertirnos en una provincia, cuando somos la comunidad con más historia de todo nuestro país. Pero me indignan todavía más las excusas, que no razones, para justificar la imposición: “Es que simboliza una cultura”, es la más repetida.
La ikurriña no es un símbolo cultural. Y desde luego no tiene por qué ser la bandera de la cultura vasca o del euskera. Es simplemente la bandera de Euskadi, donde algunos partidos pretenden la integración de Navarra.
Si aceptamos que Navarra es una tierra plural, que lo es, su bandera también representa esa pluralidad. Tan navarras son las jotas como la Mutildantza de Elizondo. La bandera roja y las cadenas representan por igual el Paloteado de Cortes, los danzantes de Ochagavía o los carnavales de Lantz o Alsasua.
Desde hace décadas asistimos al intento de apropiación de una parte del patrimonio cultural navarro por el nacionalismo vasco para construir un discurso de construcción nacional sobre ese monopolio. La cultura vasca es también patrimonio de nuestra tierra y no por compartirla con Euskadi, debemos integrarnos en la CAV. A nadie se le ocurre que debamos poner la bandera de Aragón porque allí también se canten jotas.
Pero todo se manosea, impidiendo disfrutar de nuestra tierra en todo su valor y toda su dimensión. ¿Por qué alguien no puede sentirse vasco navarro sin ser nacionalista?
La estrategia nacionalista nos lleva a un esquema de blancos y negros, a personalidades y culturas unívocas. Sólo puedes comprar el pack: Si disfrutas de los Bolantes de Valcarlos, de los pasesos por el monte o escuchando el Agur Jaunak, no te queda otra que ser nacionalista. Tu bandera es la ikurriña y no puedes votar, por ejemplo, a UPN, PSN o PP. Si te gustan las jotas, eres del otro lado. Imposible que sientas tan propio y querido a San Fermín como a San Miguel de Aralar.
Lo mismo ocurre con el euskera, patrimonio navarro robado para la política. La lengua es en nuestra tierra la nueva religión y el nacionalismo ha adoptado gustoso el papel de inquisición. Igual que en otros territorios con presencia de independentismo, la lengua se usa para restar, dividir y enfrentar. En lugar de para sumar o enriquecer, el euskera se ha convertido en símbolo máximo sobre el que construir una identidad excluyente. O estás con nosotros o contra nosotros. O estás con nosotros o contra el euskera; con nosotros o contra la cultura vasca.
Este camino lo han recorrido, es cierto, sin oposición real. Sin que se haya dado la suficiente batalla por defender y explicar que la cultura vasca es también patrimonio navarro y no por ello Navarra patrimonio de Euskadi.
En el colegio estudiábamos que Navarra es un caso singular porque en un pequeño territorio agrupa 4 climas distintos, el atlántico, el de montaña, el mediterráneo y uno de transición en la zona media. Algo así ocurre con la cultura.
La situación de frontera de nuestra tierra, cruce además de caminos, con una histórica autopista cultural como el camino de Santiago, pero también escenario rocoso e incómodo para la conquista han permitido a Navarra ser una hermosa mezcla de culturas más y menos antiguas y todas hechas propias con el paso de los siglos .
Todas dan forma a la Navarra actual y todas están representadas por sus símbolos. No vale decir que Navarra es plural y luego negar la pluralidad de su escudo y su bandera.
Identificar una parte de nuestra tierra, de nuestro patrimonio cultural, con una bandera ajena es pretender entregar el monopolio de la cultura vasca y del euskera al País Vasco. ¿Cómo se puede pretender que una bandera diseñada en 1894 para la inauguración de un batzoki en Bilbao sea la enseña de una cultura milenaria?
Desarrollar a partir de ese monopolio excluyente un proyecto político nos empobrece y divide y genera además tensiones innecesarias que nada tienen que ver con la cultura.
Al contrario, todos deberíamos sentirnos orgullosos y afortunados de poder disfrutar de una tierra tan rica y tan diversa como la nuestra. Sentir todas las expresiones culturales de nuestra tierra como propias, debería servir para unirnos y no ser utilizado para enfrentar a unos navarros contra otros.

regram @angelansa
Visita ayer a las acampadas juveniles, acompañando al jefe. #acampadas #juveniles #scouts #Burgui #verano #summer #loves_navarra #estaes_navarra #igersnavarra #igerspamplona #ig_spain #ig_navarra #estaes_espania #estaes_de_todo #navarragrafias #movilgrafias #conocenavarra #bestnatureshot_spain #love_natura #campo #naturaleza #nature #Navarra

regram @angelansa
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Sorauren ayer por la tarde #Navarra

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Una de las cosas que más me llamó atención al llegar al Ayuntamiento de Pamplona fue la obstinada y casi obsesiva oposición de los grupos nacionalistas a todo lo propuesto por el Gobierno municipal de UPN. Da igual que la iniciativa sea buena o regular… su interés no es el desarrollo de la ciudad, sino el imponer su ideario vasquista y echar a UPN (no obligatoriamente en ese orden). Son militantes de la Cofradía del No, como les describió el concejal Juanjo Echeverría en uno de los últimos debates.
De ello ejercieron por ejemplo cuando hace unos meses presentamos las actividades programadas con motivo del bicentenario de la liberación de Pamplona durante la Guerra de la Independencia. Geroa Bai, la supuestamente moderada Geroa Bai, se apresuró a mandar una nota exigiendo que no se celebrara la recreación histórica y no contentos con eso, los nacionalistas llevaron el tema al Pleno en forma de moción firmada por Uxue Barkos. ¡Una moción presentada al Pleno del Ayuntamiento para impedir una actividad histórico y cultural municipal! Reconozco que todavía no han conseguido que pierda mi capacidad de asombro.
Pese a que las recreaciones de la época napoleónica tienen un gran éxito y tradición en toda Europa y que contamos con un recinto amurallado privilegiado, escenario incomparable para una actividad de este tipo, los grupos nacionalistas al completo exigieron que se cancelase la actividad buscando toda clase de excusas. El poner en valor nuestras extraordinarias murallas con una llamativa actividad, crear un evento de potencial interés turístico y recordar una fecha clave en la historia de nuestra ciudad se merecía una moción para su paralización, parece ser.
La mejor respuesta a ese intento de bloqueo no es este artículo, sino la masiva participación de los pamploneses que por millares han disfrutado de los actos del fin de semana. Pero no está de más subrayar que si por los nacionalistas fuera, no hubieran disfrutado de este viaje de fin de semana a 1813.
Por supuesto, detrás de este furibundo ataque (como digo, más o menos habitual) se esconden las dos motivaciones habituales de los grupos nacionalistas. Por un lado, el interés por la paralización de Pamplona: no les interesa que nuestra ciudad sea cada vez una ciudad más viva, con más actividades culturales, turísticas, deportivas… etc.
Su forma de hacer política es siempre el cuanto peor mejor. Cuanto peor vaya la ciudad, mejor. Mejor para ellos, claro.
La segunda motivación responde como no podía ser de otra manera a sus obsesiones históricas. En su construcción de una Pamplona artificial, la Guerra de la Independencia y sobre todo su final, parecen tener muy mal encaje. No había caído hasta ver su reacción.
El problema, al margen de que aquí gobierna UPN y no ellos y entonces todo lo que se hace es malo, es que Pamplona fue liberada por el ejército español y eso a algunos les escuece, cuando debería tomarse como lo que es: un hecho. Un hecho que a unos puede gustar más y a otros menos (ahí no me meto), pero que es parte de la historia de nuestra ciudad. Se trata de conocer, de recrear un periodo de la trayectoria de nuestra ciudad… no de celebrar ni manipular.
Por el contrario, parece que sí eran dignos de recuerdo, más bien de manipulación los hechos de 1512. Unos hechos, por cierto, protestados como una derrota por el nacionalismo en Navarra y celebrados a la vez como victoria por los mismos partidos a menos de 100 km, porque aquellos con los que se supone que compartimos nación inventada, en realidad formaban parte de las tropas castellanas.
Se trata de un denominador común de todos los nacionalismos del mundo a lo largo de la historia: manipular la historia para adaptarla al proyecto político. Dibujar una historia a medida, un trampantojo… falso claro. Cuando no hay posibilidad de engaño, simplemente se oculta el hecho en cuestión, como en este caso.
Pero la historia no es un self service del que puedas ir tomando sólo lo que te gusta para formar tu menú. La historia es un conjunto de hechos, que dan forma a la identidad actual de pueblos y naciones: unos buenos, otros nefastos (en España sabemos bastante de estos en los últimos siglos), pero todos historia. Es tan historia el descubrimiento de América, como la pérdida de Cuba; la victoria de Lepanto, como el desastre de Annual.
Sin embargo, con esa visión global y aglutinadora, para los nacionalistas sería imposible construir su país de las maravillas. En cambio, supongo que no habría habido ningún problema si junto a las tropas de Carlos de España (al que por cierto, debemos que ni franceses ni ingleses y portugueses arrasaran la ciudad) hubieran combatido regimientos de gudaris, además de tropas de otras naciones, eso sí, sin estar bajo las órdenes del español y bajo la ikurriña.
El problema es… que el PNV aún tardaría 81 años en inventarla.
Una de las cosas que más me llamó atención al llegar al Ayuntamiento de Pamplona fue la obstinada y casi obsesiva oposición de los grupos nacionalistas a todo lo propuesto por el Gobierno municipal de UPN. Da igual que la iniciativa sea buena o regular… su interés no es el desarrollo de la ciudad, sino el imponer su ideario vasquista y echar a UPN (no obligatoriamente en ese orden). Son militantes de la Cofradía del No, como les describió el concejal Juanjo Echeverría en uno de los últimos debates.
De ello ejercieron por ejemplo cuando hace unos meses presentamos las actividades programadas con motivo del bicentenario de la liberación de Pamplona durante la Guerra de la Independencia. Geroa Bai, la supuestamente moderada Geroa Bai, se apresuró a mandar una nota exigiendo que no se celebrara la recreación histórica y no contentos con eso, los nacionalistas llevaron el tema al Pleno en forma de moción firmada por Uxue Barkos. ¡Una moción presentada al Pleno del Ayuntamiento para impedir una actividad histórico y cultural municipal! Reconozco que todavía no han conseguido que pierda mi capacidad de asombro.
Pese a que las recreaciones de la época napoleónica tienen un gran éxito y tradición en toda Europa y que contamos con un recinto amurallado privilegiado, escenario incomparable para una actividad de este tipo, los grupos nacionalistas al completo exigieron que se cancelase la actividad buscando toda clase de excusas. El poner en valor nuestras extraordinarias murallas con una llamativa actividad, crear un evento de potencial interés turístico y recordar una fecha clave en la historia de nuestra ciudad se merecía una moción para su paralización, parece ser.
La mejor respuesta a ese intento de bloqueo no es este artículo, sino la masiva participación de los pamploneses que por millares han disfrutado de los actos del fin de semana. Pero no está de más subrayar que si por los nacionalistas fuera, no hubieran disfrutado de este viaje de fin de semana a 1813.
Por supuesto, detrás de este furibundo ataque (como digo, más o menos habitual) se esconden las dos motivaciones habituales de los grupos nacionalistas. Por un lado, el interés por la paralización de Pamplona: no les interesa que nuestra ciudad sea cada vez una ciudad más viva, con más actividades culturales, turísticas, deportivas… etc.
Su forma de hacer política es siempre el cuanto peor mejor. Cuanto peor vaya la ciudad, mejor. Mejor para ellos, claro.
La segunda motivación responde como no podía ser de otra manera a sus obsesiones históricas. En su construcción de una Pamplona artificial, la Guerra de la Independencia y sobre todo su final, parecen tener muy mal encaje. No había caído hasta ver su reacción.
El problema, al margen de que aquí gobierna UPN y no ellos y entonces todo lo que se hace es malo, es que Pamplona fue liberada por el ejército español y eso a algunos les escuece, cuando debería tomarse como lo que es: un hecho. Un hecho que a unos puede gustar más y a otros menos (ahí no me meto), pero que es parte de la historia de nuestra ciudad. Se trata de conocer, de recrear un periodo de la trayectoria de nuestra ciudad… no de celebrar ni manipular.
Por el contrario, parece que sí eran dignos de recuerdo, más bien de manipulación los hechos de 1512. Unos hechos, por cierto, protestados como una derrota por el nacionalismo en Navarra y celebrados a la vez como victoria por los mismos partidos a menos de 100 km, porque aquellos con los que se supone que compartimos nación inventada, en realidad formaban parte de las tropas castellanas.
Se trata de un denominador común de todos los nacionalismos del mundo a lo largo de la historia: manipular la historia para adaptarla al proyecto político. Dibujar una historia a medida, un trampantojo… falso claro. Cuando no hay posibilidad de engaño, simplemente se oculta el hecho en cuestión, como en este caso.
Pero la historia no es un self service del que puedas ir tomando sólo lo que te gusta para formar tu menú. La historia es un conjunto de hechos, que dan forma a la identidad actual de pueblos y naciones: unos buenos, otros nefastos (en España sabemos bastante de estos en los últimos siglos), pero todos historia. Es tan historia el descubrimiento de América, como la pérdida de Cuba; la victoria de Lepanto, como el desastre de Annual.
Sin embargo, con esa visión global y aglutinadora, para los nacionalistas sería imposible construir su país de las maravillas. En cambio, supongo que no habría habido ningún problema si junto a las tropas de Carlos de España (al que por cierto, debemos que ni franceses ni ingleses y portugueses arrasaran la ciudad) hubieran combatido regimientos de gudaris, además de tropas de otras naciones, eso sí, sin estar bajo las órdenes del español y bajo la ikurriña.
El problema es… que el PNV aún tardaría 81 años en inventarla.
1-Expresar la condena y repulsa ante el inhumano currículum de la etarra Inés del Río.
2-Manifestar la solidaridad más absoluta con todas las víctimas de esta asesina, así como con todas las víctimas de terrorismo.
Estos dos puntos son lo que proponía UPN para su aprobación en el Pleno del Ayuntamiento de Tafalla. Nada extraordinario. Nada que no pueda aprobar ningún demócrata. Nada contra ninguna sentencia de ningún tribunal. Nada ofensivo para nadie que no avale a ETA.
Sin embargo, el PSN optó por hacer de actor secundario en el show de Bildu, se levantó y se largó del pleno con los herederos de Batasuna.
Si el PSN no quería votar la moción presentada por UPN, si de verdad no le parecía adecuada, podía haberse quedado y haber votado en contra o haberse abstenido. Podía haber mostrado el más mínimo respeto a la institución en la que se debatía el asunto y sobre todo a las víctimas de ETA y de esta asesina en particular.
Pero prefirió montar el circo al puro estilo Bildu. Estamos acostumbrados a estos shows, que son bastantes habituales en los cargos públicos de Batasuna… Lo han hecho en varias ocasiones cuando se trataba de condenar asesinatos con los cuerpos de las víctimas todavía calientes. Pero que les acompañasen los socialistas es grave.
Lógicamente el plante estaba hablado y organizado por estos partidos con antelación; las palabras de Roberto Jiménez confirmando que estaba al tanto y lo aprobó, lo certifican.
Así pues, ésta sería la lógica de la acción socialista: UPN presenta una moción para condenar el currículum de una etarra oriunda de la localidad y solidarizarse con las víctimas de ETA. En vez de acordar un texto con un partido democrático como UPN, siempre en contra de ETA y con las víctimas, o de preparar una respuesta para justificar mi voto no favorable, hablo con Bildu y organizo un paripé con quienes JAMAS han condenado un asesinato etarra. Simplifico: ante una moción de condena a ETA, prefiero hablar con quien siempre ha amparado a la banda y no con quien siempre la ha condenado.
Que los concejales del PSN prefirieran organizar y negociar la espantada con quienes durante años han amparado a los asesinos demuestra la deriva del socialismo en Navarra, que sigue sin saber qué posición quiere ocupar en esta tierra y sin tener un liderazgo sólido.
1-Expresar la condena y repulsa ante el inhumano currículum de la etarra Inés del Río.
2-Manifestar la solidaridad más absoluta con todas las víctimas de esta asesina, así como con todas las víctimas de terrorismo.
Estos dos puntos son lo que proponía UPN para su aprobación en el Pleno del Ayuntamiento de Tafalla. Nada extraordinario. Nada que no pueda aprobar ningún demócrata. Nada contra ninguna sentencia de ningún tribunal. Nada ofensivo para nadie que no avale a ETA.
Sin embargo, el PSN optó por hacer de actor secundario en el show de Bildu, se levantó y se largó del pleno con los herederos de Batasuna.
Si el PSN no quería votar la moción presentada por UPN, si de verdad no le parecía adecuada, podía haberse quedado y haber votado en contra o haberse abstenido. Podía haber mostrado el más mínimo respeto a la institución en la que se debatía el asunto y sobre todo a las víctimas de ETA y de esta asesina en particular.
Pero prefirió montar el circo al puro estilo Bildu. Estamos acostumbrados a estos shows, que son bastantes habituales en los cargos públicos de Batasuna… Lo han hecho en varias ocasiones cuando se trataba de condenar asesinatos con los cuerpos de las víctimas todavía calientes. Pero que les acompañasen los socialistas es grave.
Lógicamente el plante estaba hablado y organizado por estos partidos con antelación; las palabras de Roberto Jiménez confirmando que estaba al tanto y lo aprobó, lo certifican.
Así pues, ésta sería la lógica de la acción socialista: UPN presenta una moción para condenar el currículum de una etarra oriunda de la localidad y solidarizarse con las víctimas de ETA. En vez de acordar un texto con un partido democrático como UPN, siempre en contra de ETA y con las víctimas, o de preparar una respuesta para justificar mi voto no favorable, hablo con Bildu y organizo un paripé con quienes JAMAS han condenado un asesinato etarra. Simplifico: ante una moción de condena a ETA, prefiero hablar con quien siempre ha amparado a la banda y no con quien siempre la ha condenado.
Que los concejales del PSN prefirieran organizar y negociar la espantada con quienes durante años han amparado a los asesinos demuestra la deriva del socialismo en Navarra, que sigue sin saber qué posición quiere ocupar en esta tierra y sin tener un liderazgo sólido.