Comparecencia sobre los objetivos del área de Proyectos Estratégicos, Movilidad y Sostenibilidad (C. Urbanismo 04/09/19)

Es un placer poder iniciar el calendario de sesiones de la comisión de Urbanismo este curso político explicando las líneas maestras de la Concejalía de Proyectos Estratégicos, Movilidad y Sostenibilidad.

Esta nueva área, que incorpora competencias anteriormente dispersas, nace de la voluntad de mejorar la coordinación y el liderazgo del servicio de movilidad en la planificación y ejecución de las políticas en este ámbito, trabajando conjuntamente con los técnicos no solo de Proyectos y Obras, sino también Urbanismo y Policía Municipal, especialmente. 

Además, engloba también los servicios de Conservación Urbana, recuperando la Dirección de área eliminada la pasada legislatura en una decisión que, obviamente, había pasado factura en la eficacia de la gestión, e  incorpora también Ecología Urbana, Agencia Energética y Educación Ambiental.

Entendiendo que todos estamos enterados del decreto de Organización de 21 de Junio y del funcionamiento habitual de los servicios y dado que dispongo de tiempo limitado, no voy a entrar a explicar los detalles de trabajo ordinario de cada uno, sino que voy a exponer los objetivos con los que vamos a trabajar, citando retos concretos. 

En cuanto a Proyectos y Obras, desde el inicio de la nueva legislatura trabajamos intensamente en la clarificación y puesta en marcha de los proyectos vinculados a las inversiones aprobadas en las distintas modificaciones presupuestarias, muchas veces llevadas a cabo sin facilitar información ni previa, ni posteriormente, a los propios técnicos del área. 

En paralelo, avanzamos en la planificación de las inversiones previstas a lo largo de la presente legislatura entre los que podríamos destacar la reurbanización, por fin, del Paseo Sarasate, para convertirlo en un boulevard priorizando su carácter peatonal e incorporando un carril bici que conecte con el que llegará desde Chantrea y los de Pío XII y Trinitarios; la convocatoria de un Concurso Internacional de Ideas para la manzana de la antigua estación de autobuses; el proyecto del nuevo civivox del Ensanche; la construcción de la Escuela Infantil de Lezkairu; o el impulso a nuevos aparcamientos como el de Santo Domingo o Rochapea, que permitan dar una solución definitiva al entorno de Corralillos eliminando el aparcamiento en superficie. 

Además, aprovechando la coordinación que anteriormente he destacado, avanzaremos en la creación de un eje peatonal que una el barrio de Iturrama con el centro, que incluirá la reurbanización de la calle General Chinchilla y una actuación en la calle Padre Moret. En este ámbito, además de las obras de la calle Navas de Tolosa, que se iniciarán a mediados de este mes, pretendemos actuar sobre la calle Bosquecillo, uniendo éste con la Taconera, actuando por tanto de forma real en ese espacio y no mediante pintura y mobiliario como se había proyectado la pasada legislatura. 

Además, me gustaría destacar que trabajaremos junto al resto de áreas municipales en la elaboración de un programa de intervenciones en los barrios más degradados de la ciudad para convertirlos en zonas de oportunidad actuando desde distintos ámbitos, además del propio de obras y conservación mediante acciones culturales, urbanísticas, sociales o deportivas, por ejemplo.

Creo que todas estas propuestas coinciden, al menos, en los objetivos generales de la mayoría de concejales de este Ayuntamiento con lo que espero que entre todos seamos capaces de sacarlas adelante. 

Por otra parte, quizás en cuanto a cuestiones que durante la pasada legislatura resultaron polémicas, he de confirmar que tal y como nos comprometimos durante la pasada campaña electoral, en paralelo al expediente de reclamaciones que continuamos siguiendo en todo momento los criterios de los letrados municipales, trabajamos por dar una solución a la problemática generada alrededor de la pasarela de Labrit, para conocer de forma fehaciente la situación real de la estructura y abrirla en caso de que sea posible, garantizando siempre y en todo caso la seguridad. También tenemos intención de abordar, en caso de contar con el Visto Bueno de la Confederación Hidrográfica del Ebro, la reparación del Azud de Santa Engracia. 

Respecto a Conservación Urbana, trabajamos denodadamente por ordenar administrativamente el área, acabando con las tácitas reconducciones y las prórrogas interminables, que han convertido el área en una maraña de contratos fuera de plazo. 

Ello permitirá no sólo mejorar la gestión, sino sobre todo, poder centrarnos en dar un mejor servicio y hacerlo de una forma más eficiente, ahorrándonos pleitos, compensaciones y reclamaciones. 

En este sentido, es un objetivo prioritario mejorar el mantenimiento y la limpieza de nuestras calles y zonas verdes. Para ello, es incuestionable, la necesidad no sólo de ordenar la gestión del área y llevar adelante los nuevos contratos de limpieza o mantenimiento, sino la de fortalecer las campañas de asfaltado de tal forma que recuperemos tiempo al progresivo deterioro del espacio público que la ciudad arrastra y que por tanto se multiplica año a año. 

Hay también aspectos concretos que hay que abordar como la puesta en marcha de un plan real de ampliación y mejora de las zonas de esparcimiento canino que demandan, y añado que con razón, los miles de familias con perros que viven en nuestra ciudad.

También las zonas infantiles, con un plan plurianual que incluirá además de su mantenimiento y progresiva renovación,  zonas cubiertas que este año se instalarán en Mendillorri e Iturrama y la incorporación de juegos accesibles en distintos barrios. 

Además, deberemos prestar atención a la problemática generada en varias zonas en las que existen espacios privados de uso público o alrededor de la gestión de los distintos aparcamientos de la ciudad. 

Enlazando con las políticas de sostenibilidad, también se puede trabajar en ese ámbito desde el área de Conservación, mediante la reducción de consumos en agua y electricidad implantando nuevas soluciones tecnológicas. 

Entrando de lleno ya en estas cuestiones, me gustaría destacar el proyecto de renovación del espacio museográfico del Monasterio viejo de San Pedro, intacto desde el momento de su inauguración, y por tanto desactualizado en su contenido y en la forma en que lo presenta, lo que ha provocado que poco a poco haya ido perdiendo interés y visitantes.

Confiamos en convertir el Museo Medioambiental en un punto de referencia, sobre todo para la comunidad educativa de nuestra ciudad en cuanto al conocimiento de nuestra biodiversidad y la adquisición de buenas prácticas en materia de sostenibilidad, estrechando además los lazos con las universidades de la ciudad y aprovechando todo el conocimiento que albergan. 

En cuanto a la energía, queremos poner a disposición de los ciudadanos todo el conocimiento que el personal municipal acumula en cuanto a la puesta en marcha de medidas de eficiencia energética, además de estudiar intervenciones que reduzcan la huella de carbono de los edificios municipales. También vamos a explorar las posibilidades de instalación o renovación de instalaciones fotovoltaicas municipales, analizando su transformación a instalaciones de autoconsumo.

Por otra parte, vamos a analizar la viabilidad de la comercializadora energética, que en el mejor de los casos no podrá comenzar a operar hasta dentro todavía de casi un año pero que mientras tanto acumula 60.000 euros anuales en el sueldo de un gerente nombrado la pasada legislatura. 

En cuanto a los huertos urbanos, planteamos la proliferación de este tipo de espacios de forma ordenada y planificada, mediante un plan plurianual y la redacción de una reglamentación común que garantice el acceso en condiciones de igualdad a su uso y disfrute, además de su correcta utilización y mantenimiento. 

En cuanto a las políticas de movilidad, quisiera comenzar afirmando que es necesario que entre todos rebajemos la polarización del debate en esta materia, presente no sólo a nivel político, sino también social. 

Si de algo me he dado cuenta en estas escasas semanas a cargo del área es del clima absoluto de tensión existente entre todos los actores implicados, algo que quienes estamos en este Ayuntamiento debemos contribuir a rebajar. 

Creo que durante la pasada legislatura se hizo un uso propagandístico y personalista de esta materia, en una búsqueda constante de polémicas que no sólo han servido para alterar ánimos, una cuestión que quiero pensar que en esta legislatura, entre todos, vamos a ser capaces de dejar atrás.

Debatamos, discutamos, pero no perdamos la compostura, las buenas formas, y no juguemos a incendiar más un debate que, como digo, que es innegable que existe y resulta perjudicial para la promoción de la movilidad sostenible y para la ciudad en su conjunto. 

No nos pondremos siempre de acuerdo, pero intentemos mantener las discrepancias dentro de la lógica y la sensatez.

En este sentido, creo que la mejor manera de promocionar el uso de medios de transporte sostenible en nuestra ciudad es sumando a todos los pamploneses en lo que debe ser un esfuerzo común. 

Estoy convencido de que tendremos más éxito si en lugar de hacer que el usuario de un vehículo privado se sienta perseguido o perjudicado, lo convencemos de los beneficios individuales y colectivos que en forma de seguridad, tiempo, salud y, también, dinero suponen los medios de transporte sostenible. 

Para ello, obviamente, es necesario promocionar el uso del transporte público y generar una serie de ejes peatonales y ciclistas que fortalezcan sus ventajas competitivas. 

La implantación del mapa de ciudad 30 y el plan que le sigue suponen desde luego el primer y principal reto al que ya nos enfrentamos en materia de movilidad.

A lo largo de estas últimas semanas he explicado que, obviamente, una ciudad no se convierte en una ciudad 30 por el mero hecho de entrar en vigor una ordenanza, de generar un nuevo plano de jerarquización de viales o, ni siquiera, por cambiar las señales de una calle o de pintar unos enormes números en la calzada.

La ordenanza de movilidad hoy en vigor es una ordenanza para una ciudad que no existe, todavía y, mientras caminamos hacia ella, debemos hacer segura y realista la aplicación de la nueva normativa.

Para ello, debemos trabajar en dos líneas, por un lado en hacer que las señales de velocidad máxima a 30 por hora se correspondan con la realidad, tomando junto al área de Seguridad cuya implicación en este asunto quiero destacar, las medidas que sean necesarias para ello. 

En este sentido, en los próximos meses traeremos a comisión un plan plurianual de seguridad vial y movilidad para su debate y mejora. 

Las acciones a tomar, obviamente, pasan por un análisis del viario actual y por la implantación de medidas físicas o coercitivas para el calmado de tráfico, que garanticen la seguridad tanto de peatones como de los ciclistas que desde el mes de agosto deben hacer uso de ellas. 

Por resumir, si este Ayuntamiento ha obligado a los ciclistas por Ordenanza a circular por la calzada, debemos trabajar para que sea seguro hacerlo.

En paralelo, trabajaremos en la creación de ejes ciclistas seguros o de recorridos paralelos alternativos en las vías que se han determinado de 50 kilómetros por hora y en aquellos espacios en los que se observan problemas de convivencia entre ciclistas y peatones, como Carlos III donde se va a estudiar la creación de un carril bici de velocidad limitada, señalado por un color distinto como en espacios peatonales de distintas ciudades europeas, o de ciudades de nuestro entorno. 

Hablando de colores diferentes, anuncio también que atendiendo a las demandas, casi históricas diría yo, de los colectivos ciclistas, los nuevos carriles bici que se generen en Pamplona se señalarán en un color distintivo, empezando por el de la Calle Navas de Tolosa, en una medida que no estaba contemplada en el proyecto original. 

Continuando con este asunto, trabajamos también en el diseño del carril bici de Labrit, en la ampliación del número de aparcabicis y aparcamientos cubiertos; en la creación de nuevos aparcamientos disuasorios para el vehículo privado y sobre Pío XII para mejorar los aspectos más negativos de su planteamiento, manteniendo en todo caso el eje ciclista de la avenida, aunque de eso vamos a hablar más tarde.

A modo de resumen, hemos de lograr que los ciclistas puedan atravesar los ejes principales de la ciudad a través de espacios protegidos y a partir de ahí limitar de forma real la velocidad a 30kmh en el resto de calles, para que puedan utilizarlas de forma segura. 

Mientras estas medidas se convierten en realidad, vamos a diseñar una serie de itinerarios seguros para los ciclistas haciendo uso de las excepciones motivadas que permite la ordenanza, que espero podamos presentar en las próximas semanas. 

También en las próximas semanas podremos poner en común los resultados de la auditoría de pasos de peatones que encargamos en verano. 

Es la primera vez que en nuestra ciudad se realiza un trabajo de análisis de todos ellos, de hecho no había constancia del total exacto de pasos de nuestra ciudad, y es un paso previo que entendemos ineludible para poder dar cumplimiento a la Ordenanza en cuanto a la eliminación de obstáculos en los 5 metros previos a cada paso.

La seguridad va a ser un criterio prioritario en las decisiones que tome este equipo de gobierno en materia de movilidad. 

Siguiendo con la movilidad, pretendemos llevar adelante un Plan de Movilidad de Pamplona, que, con la participación de expertos en la materia, analice la realidad de la movilidad de la ciudad y su estructura urbana, y que vaya más allá del ejercicio de diseño de ejes sobre un papel que no tiene en cuenta el funcionamiento diario de la ciudad y las necesidades de sus habitantes o de su tejido económico. Obtendremos así un documento que, de forma acordada, nos permita trazar una hoja de ruta compartida y sostenida en el tiempo.

En cuanto a la movilidad eléctrica planeamos una auditoría del parque móvil municipal para poder proceder de forma paulatina a su electrificación o la incorporación de vehículos con otro tipo de tecnologías menos contaminantes.

En este sentido, trabajamos ya en la implantación de nuevos puntos de recarga para vehículos eléctricos y en medidas para favorecer su atractivo, como las anunciadas hace unos días en cuanto a matriculación y aparcamiento en las zonas de estacionamiento regulado.

No quisiera terminar esta intervención sin mencionar los necesarios trabajos que hemos de desarrollar en materia de accesibilidad, un asunto muchas veces olvidado cuando hablamos de movilidad. 

Estoy convencido de que es imprescindible el fomento de una accesibilidad entendida no sólo como la eliminación de barreras físicas, sino como el derecho de todos a disfrutar de los servicios y actividades ciudadanas y, en especial, las organizadas por el Ayuntamiento sean cuales sean nuestras capacidades. 

Sin embargo, la eliminación de las primeras, garantizando la movilidad de las personas con más dificultades contribuye decisivamente a crecer como una ciudad que puede ser disfrutada por todos.  

Por eso, trabajaremos codo con codo junto a las asociaciones de este sector en la detección de los puntos negros de nuestro espacio público, incorporando criterios de accesibilidad universal en todos los proyectos y en otras iniciativas como en hacer accesibles para todos las orillas de los ríos en condiciones de seguridad u otras de carácter turístico o singular.

En definitiva, cuatro años de mucho trabajo con el que queremos dar un nuevo impulso a nuestra ciudad, para lo que espero contar con la colaboración de la mayoría de concejales que ocupamos este salón de Plenos. 

 

 

Intervención Comparecencia de Asirón en relación al Gaztetxe de Rozalejo

Señor Asirón,

Iba a decir, como la señora Esporrín, que me ha decepcionado, pero no puede decepcionar aquel de quien nada se espera.

Creo que de una comparecencia del alcalde, los ciudadanos de Pamplona esperan algo más que  regates, inconcreciones y ataques a la oposición. Y no quiero imaginarme lo que tendrá guardado para el último turno.

Los ciudadanos esperan transparencia. Esperan explicaciones. Y usted hoy no ha aportado ninguna.

Y hay muchas preguntas que siguen pendientes de una respuesta, sobre todo después de conocerse que personas ajenas a este Ayuntamiento, cargos de su partido, que nada tienen que ver con esta administración, han estado negociando, han estado mercadeando, con el patrimonio municipal.

Por eso le voy a hacer algunas preguntas. Porque de eso va realmente una comparecencia, entiendo yo: los grupos preguntan y el compareciente responde.

  • ¿Ha participado el alcalde en las negociaciones? ¿Las conocía, las amparaba o las lideraba?

  • ¿Quién tomó la iniciativa de entablar una negociación? ¿Los okupas, el Ayuntamiento o sale de un despacho de la sede de Bildu?

  • ¿Qué personas concretas negociaron con los okupas?

  • ¿Qué encomienda habían recibido y de quién?

  • ¿Quiénes conocían esa negociación? ¿Sólo Bildu? ¿Se les había hecho también partícipes a los concejales de Geroa Bai?

  • ¿Qué edificios, qué solares, qué recursos municipales ofrecieron?

  • ¿Qué fórmula de cesión preveía el acuerdo o se trataba sólo de decidir qué espacio se les regalaba y luego vestir jurídicamente el asunto una vez más?

  • ¿Se ofreció algún tipo de convenio, de subvención o de colaboración económica  de cualquier tipo al grupo de okupas?

  • ¿En qué medida los compromisos que alcanzaran las personas de Bildu en esa negociación comprometían a este Ayuntamiento? ¿En qué medida los acuerdos que tomaba Bildu con terceras personas iban a obligar a este Administración?

  • ¿Las personas con las que negociaron los enviados de Bildu, son las mismas a las que este Ayuntamiento regaló el chalé de caparroso después de la ocupación de un edificio en la Calle Compañía y que incumplieron el convenio firmado tal y como tuvimos que repetir una y otra vez hasta que no les quedó otra que denunciar aquel acuerdo?

  • ¿Por qué este grupo concreto de personas merece un edificio y el resto de la juventud pamplonesa tiene que buscar y pagar de su bolsillo sus espacios de ocio?

  • ¿Qué méritos les concede el alcalde a estas personas, que se han saltado repetidamente la ley, como para ser merecedores de todo un edificio público para ellos solitos?

  • ¿Qué planes futuros tiene para el Palacio Marqués de Rozalejo, conforme al propietario del inmueble, el Gobierno de la sra. Barkos, y para el antiguo centro cívico y posterior comedor social del óscus?

¿Puede comprometerse aquí y ahora a que ambos podrán ser disfrutados por todos los pamploneses y no sólo por unos pocos?

¿se compromete a que en el óscus se van a desarrollar los planes previstos de crear una gran plaza pública interior en mitad del Casco?

¿O van a seguir siendo un cromo que intercambiar con grupos afines?

  • ¿Por qué durante todo 2017 y hasta marzo, incluso, de 2018  no se realizó ni una sola inspección de las actividades que se desarrollaban en el gaztetxe de rozalejo, pese a que la competencia, tal y como informó el sr. Secretario, era municipal?

  • ¿Por qué los okupas de Rozalejo son los únicos que han podido abrir un nuevo bar en todo el Casco Antiguo?

  • ¿Por qué son los únicos que han podido instalar una nueva terraza en el Casco antiguo?

  • ¿Por qué se les está permitiendo desarrollar un negocio de hostelería, sin inspecciones, sin cumplir con las normas de sanidad, sin pagar tasas ni impuestos?

  • ¿Por qué, tal y como confirmó el concejal delegado, en todo este tiempo no se ha hecho ni una sola inspección de sanidad, ni una, de ese negocio de hostelería?

  • ¿Por qué se les permitió mantener abierto durante todos los Sanfermines su negocio de hostelería ilegal en pleno centro del Casco Antiguo?

  • ¿Por qué mintió la concejala de Seguridad en la pasada Comisión de Presidencia al afirmar que “no hay bar, no hay bar” cuando desde el 15 de septiembre la Policía Municipal ha detectado en al menos 10 ocasiones la existencia de bar e incluso terraza?

  • ¿Se ha abierto finalmente expediente contra la persona que, según el acta de Policía Municipal, se negó a permitir la inspección del edificio (la primera y única inspección que se ha tratado de realizar según el área de Seguridad) el 20 de marzo de 2018?

  • ¿Por qué el Ayuntamiento ha incluido a quienes han okupado ilegalmente este edificio en el mapa Iruñategi de Participación Ciudadana a la misma altura que asociaciones como Cruz Roja, como Anfas o como cualquier otra entidad sin ánimo de lucro y con fines sociales de esta ciudad?

  • ¿Por qué se les ha permitido exhibir reiteradamente pancartas en favor de presos de ETA que ofendían gravemente a las víctimas del terrorismo?

  • En definitiva, señor alcalde: ¿Por qué quienes incumplen la ley, quienes ocupan y hacen uso privativo de un edificio que no les pertenece, tienen más derechos que el resto de ciudadanos?

Porque, pese a los discursos, pese a todo lo que usted quiera decir, a eso se reduce todo.

Guante blanco con los okupas. Con algunos okupas, al menos.

Es una constante en su legislatura.

Ocuparon un edificio en la calle Compañía y les regaló el chalé de Caparroso.

Ocuparon un edificio en el Paseo Sarasate, la Policía lo desalojo inmediatamente (sin su conocimiento), y usted no solo no dió la enhorabuena a los agentes, no solo no los apoyó, ¡es que decidió quitarles las porras!

Y ahora, ocupan Rozalejo y mira para otro lado;

Lidera la dejación de obligaciones que ha estado protagonizando esta administración y cuando por fin los desalojan, usted se pone descaradamente del lado de los okupas, del lado de los que infringen la ley.

Es surrealista.

¿Por qué algunos pueden saltarse la ley sin que el Ayuntamiento de esta ciudad haga absolutamente nada para impedirlo o para castigarlo y el resto de decenas de miles de ciudadanos de Pamplona no?  

¿Por qué el alcalde de nuestra ciudad, el jefe último de la Policía Municipal, se posiciona sistemáticamente del lado de quienes vulneran la ley? 

¿Si tuvieran otra ideología haría usted lo mismo? 

Es evidente que no.

Son sus amigos, son sus afines.

Por eso, sin ningún disimulo, pone a este Ayuntamiento a sus pies.

 

Intervención debate pista de hielo y dinamización de la campaña comercial de Navidad

Es obvio que el comercio de nuestra ciudad está sufriendo una situación realmente complicada.

A los cambios en las costumbres de los consumidores, el auge imparable de las compras en internet y de las grandes superficies, que en Navarra crecen muy por encima de la media nacional, se suma el impacto de los cambios de tráfico del centro, que los propios comerciantes cifran en más de 40 millones de pérdida de facturación y que en algunas zonas llega a un 18% de caídas.

De hecho, mientras en el resto de España los contratos relacionados con la campaña de Navidad van a crecer un 4,5% de media, en Navarra se prevé un estancamiento. Es decir, la recuperación económica no llega al comercio de nuestra ciudad.

No pretendo que nos enzarcemos de nuevo en el debate de la amabilización, aunque sus efectos sobre el comercio son evidentes, ni citar el acuerdo del Pleno de 4 de octubre a propuesta de UPN y sin votos en contra de realizar un verdadero plan de choque para revitalizar el comercio del centro y del que nada se sabe, pero es evidente que hay que hacer algo.

Es necesario hacer más atractivo el comercio de nuestra ciudad, en especial reforzar el papel del centro como polo de atracción en temporadas como la de Navidad.

Comprar en nuestra ciudad, en los comercios de nuestras calles debe ser una experiencia integral de ocio, hostelería y, por supuesto comercio, que vaya mucho más allá de la compra pura y dura.

 

En este sentido, la instalación de la pista de hielo tiene interés como actividad singular, que aporta un valor añadido a la experiencia comercial, especialmente al público familiar y joven.

Igual que cualquier otra iniciativa novedosa o llamativa que contribuya a hacer que todas esas personas que hacen sus compras en las grandes superficies cambien su hábito y disfruten en el corazón de la ciudad de una experiencia indudablemente mucho más rica.

No entendemos la cerrazón para rechazar su instalación. Porque las actividades ahora programadas están bien, todo ayuda, es obvio, pero no tienen ese carácter singular, especial, particular… como quieran llamarlo, ni aportan ese plus puramente navideño. Y desde luego no son incompatibles.

Por tanto, apoyaremos esta declaración recordando que ya el año también pedimos la instalación de la pista. También presentamos una enmienda a los presupuestos que, como todas las demás, fue rechazada por todo el cuatripartito.  

Cómo te puede cambiar la vida la nueva ordenanza de euskera

Hagamos un ejercicio práctico y apliquemos al día a día la nueva ordenanza del euskera presentada por Asirón esta semana. Parece ciencia ficción, demasiado surrealista para ser cierto, pero así es la Pamplona que quiere el cuatripartito. Todas las situaciones descritas a continuación son reflejo de la aplicación práctica del articulado de la normativa presentada por el cuatripartito.

Pensemos en un ciudadano tipo: Julio, unos 40 años, por ejemplo. Pertenece al 97,1% de los pamploneses que según los estudios del propio Gobierno Barkos no habla euskera.  

Un día se levanta y la ciudad le parece distinta. No es hasta caminadas unas cuantas manzanas cuando se da cuenta de qué sucede.

Todos los carteles están cambiados: los de las calles, las señales… ¡todo!

El Segundo Ensanche es ahora Bigarren Zabalgunea – Segundo Ensanche y la Vuelta del Castillo, Gaztelugibel – Vuelta del Castillo. En todos el euskera está por encima del castellano. Como la app Telpark desde hace unos días.

En fin, no puede pasarse la mañana mirando placas y señales, y acelera el paso para no llegar tarde al trabajo. Apenas pone un pié dentro de la empresa, el gerente le aborda.

– Tenemos que hablar. O aprendes euskera o tenemos que echarte. El Ayuntamiento nos obliga a tener personal que lo hable si queremos mantener el contrato con él y tú eres el que menos tiempo lleva…

– Pero si soy arquitecto, trabajo en una oficina… ¡no tengo que atender a ninguna persona!

– Da igual, dicen que ahora no tiene por qué existir una atención presencial para requerirse personal con titulación de euskera, que lo dice la Ordenanza.

– Pero si trabajo en una oficina, no hablo con nadie de fuera… ¿Cómo se van a enterar?

– Han creado un cuerpo de inspectores dedicados exclusivamente a controlar el nivel de euskera de los trabajadores de empresas con contratos con el Ayuntamiento. ¡No podemos jugárnosla!

Así que, durante la comida, Julio busca euskaltegis con el móvil.

A la tarde, recoge a su hijo para llevarle a entrenar a baloncesto. Va a empezar su segunda temporada y está feliz.

“¡Kaixo!”, le saluda el nuevo entrenador que por lo visto ya no es Carlos, su antiguo compañero del colegio.

-¿Y Carlos?, pregunta a uno de los otros padres.

-Lo han echado. No sabía euskera y como el equipo recibe subvención del Ayuntamiento y el polideportivo es municipal…

-¡¡Pero si ningún niño del equipo habla euskera!!

-Ya, pero no es que lo hablen… Se trata de respetar su derecho a poder jugar a baloncesto en euskera.

-¡Pero si no lo habl…

Prefiere no discutir.

Decide pasar del tema y llamar a Carlos para recomendarle un euskaltegi.

Mientras saca el teléfono, vuelve a acelerar el paso para poder aprovechar el tiempo que dura el entrenamiento de su hijo echando una mano en la asociación de apoyo a familias inmigrantes a la que va algunas tardes a echar una mano.

-¿Y eso?

-Los folletos de las jornadas de la semana que viene sobre Bolivia.

-¿Bolivako herriaren kulturaren eta gastronomiaren egunak?

-Es que el Ayuntamiento nos da 600 euros al año y tenemos que ponerlo todo también en euskera.

-¿Pero saben en el Ayuntamiento que sois una asociación de gente de otros países y que la mayoría lleváis aquí pocos años?

-¡Sí! Lo peor va a ser aprender a hablarlo de aquí al sábado próximo… Viene el concejal de Participación Ciudadana a la entrega de los premios y la ordenanza dice que entonces los saludos y los discursos deben ser también en euskera.

Julio no entiende nada. Ayuda a meter todos los folletos en cajas y vuelve a por su hijo.

Juntos llegan a casa, donde su madre les recibe con la triste noticia de que no ha sacado plaza en el Ayuntamiento.

Ha aprobado la oposición con muy buena nota, pero le han adelantado otros candidatos que sí sabían euskera, aunque la plaza no lo exigía. Ella tiene títulos de inglés y alemán, pero la ordenanza fija que el euskera ha de valorarse siempre un 25% más que cualquier otro idioma en todas las plazas. Incluso en la oficina de turismo. Incluso más que un doctorado.

– ¡Se acabó, todos a la cama!

“Menos mal que todavía no nos obligan a soñar también en euskera…”, piensa mientras lamenta una pesadilla que ya dura 3 años y medio.

 

La educación corresponde a las familias, no al Gobierno

“La educación será la obsesión del Gobierno que voy a presidir”, sentenció Barkos durante su discurso de investidura. Y los que la conocemos nos echamos a temblar.

Hoy, tres largos años después, los grupos de whatsapp de padres decenas de centros escolares echan humo después de confirmarse que el programa ‘Skolae’ será obligatorio para los alumnos de un centenar de colegios navarros este curso y para todos los demás en los siguientes.

Con la excusa del aumento de casos de gonorrea o sífilis, el gobierno Barkos, con el apoyo de los dirigentes del PSN, va a imponer a miles de familias una educación en supuestos valores que no comparten en absoluto eliminando de este modo su derecho a elegir libremente la educación de sus hijos.

Da igual el centro que, en base a tus convicciones, hayas elegido para tus hijos, público o concertado, religioso o laico, el Gobierno Barkos ha decidido que nuestros hijos piensen, por ejemplo, que el amor romántico no es más que una “reconstrucción burguesa sobre la base de una división de roles dentro de la pareja”.

De hecho, según las lecciones que va a imponer el cuatripartito en todas las aulas navarras, parece que el amor romántico es algo tóxico y a perseguir porque produce “imágenes idealizadas que sirven para perpetuar los desequilibrios de poder existentes, que favorecen la tolerancia de comportamientos abusivo” e impone unos cánones de belleza que “se convierten en formas de violencia”.

Da igual que el artículo 27.3 de la Constitución Española ampare y proteja el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos. Barkos ha decidido, por ejemplo, que nuestros hijos aprendan las maldades del “sistema capitalista heteropatriarcal” en el que se supone vivimos.

No importa el derecho a la libertad de enseñanza de los centros, porque todos los niños de entre 0 y 6 años van a recibir obligatoriamente lecciones sobre “reconocimiento y vivencia de la sexualidad infantil en el ámbito de la escuela y la familia (curiosidad, sexual, juegos eróticos infantiles…)”.

Quieran o no sus padres, a partir de los seis años deberán tomar “conciencia de la construcción social de los géneros: sistema sexo-género, patriarcado, socialización diferencial, estereotipos y mandatos de género”, por ejemplo.

De este modo, concuerde o no con las convicciones de sus familias, a los doce ya sabrán distinguir el amor romántico como una de  “las causas de la violencia en adolescentes”. Y por fin, a los dieciséis podrán conocer lecciones de “autoanálisis de la relación con los mandatos de género y la configuración personal”.

Así, paso a paso, curso a curso, enarbolando falsamente la bandera de la libertad, van pisotear, precisamente, la de miles de familias.

La educación pública y concertada no puede convertirse en una herramienta con la que el gobierno de turno inocule su ideología a los más pequeños. No debe servir para el adoctrinamiento que pretende el cuatripartito.

Para fomentar valores comunes y necesarios como la igualdad entre hombres o mujeres o la libertad para que cada uno viva su sexualidad sin ser por ello discriminado o agredido en modo alguno, no es necesario imponer todos los capítulos de la controvertida ideología de género.

Porque el mundo en el que se forma mi hija Sofía no es heteropatriarcal, ni quiero que piense que todos los hombres “siguen depositando la centralidad de su propio proyecto vital en su ego laboral, en su desarrollo personal y en la desresponsabilización de las tareas de cuidado”, porque vive una realidad diametralmente opuesta.

Tampoco quiero que crea que  vivimos en un sistema que ha provocado la “sumisión de las mujeres en todos los ámbitos de la vida”. Al contrario, tiene cinco años, una madre cirujana, y ya sabe que “¡las chicas son más valientes que los chicos!”.

Y mi hijo Gonzalo, a sus tres años, no tiene por qué pensar que los hombres manifiestan “una evolución muy limitada hacia un compromiso real con la igualdad”, porque desde pequeño a través de todo su entorno está aprendiendo lo contrario.

No quiero que, por el hecho de ser hombre, sea automáticamente tachado de machista, ni que se juzgue a sí mismo como tal.

Al contrario, estoy convencido de que ambas cuestiones generarían en ellos debilidades y prejuicios que les impedirán desarrollarse plenamente y en libertad.

Pero aunque mi ideología coincidiera a pies juntillas con el programa ‘Skolae’ no sería justo imponerla en el currículo escolar del resto de familias.

Porque hay una cosa que se llama libertad en la que la sra. Barkos y sus socios han demostrado no creer en absoluto. Lo contrario, es imponer el pensamiento único.

 

10 millones de euros justificados en dos folios y medio

La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, gobernada por Bildu, ha iniciado esta semana la compra de una parcela en Imarcoain. Una operación de 10 millones de euros justificada en, literalmente, dos folios y medio impresos por una sola cara.

La historia comienza hace meses con un informe de alternativas que valoraba 18 posibles ubicaciones para la futura planta de tratamiento de residuos que debe construir Mancomunidad.

Sin entrar a valorar varias incongruencias del documento, la opción mejor valorada resulta ser una parcela de 97.000 metros cuadrados en la cuarta fase de la ‘Ciudad del transporte’.

Entre las cuestiones que mejor se puntúan de la ubicación elegida, además de su “accesibilidad en bicicleta” (sic), está el precio por metro cuadrado de la parcela, que se fija según catastro en 14,03€/m2.

El lunes, Servicios de la Comarca de Pamplona SA (SCPSA), que así es como se llama la empresa pública de Mancomunidad, acordó, con los votos de consejeros de Bildu, Geroa Bai y Podemos, pagar 93€/m2 por la parcela que ya no es de 97.000 metros cuadrados como fijaba el informe técnico, sino de 107.000. En total, 9.964285,98 euros.

1.657.917.687 de las antiguas pesetas, que se dice pronto.

Pese al precio de la operación, la dirección de la empresa pública, presidida por Bildu rechazó solicitar tasación alguna para confirmar que el precio ofertado es adecuado y conforme a mercado.

Tampoco figuraba en los dos folios y medio de documentación (uno de ellos es una carta del propietario del suelo con la oferta) con los que el Consejo contaba para tomar la decisión, informe técnico alguno que explicara por qué se pasaba de 97.000 a 107.142,86 metros cuadrados.

La operación se pone todavía más sospechosa cuando se conoce que el actual propietario del suelo, ‘Navarra de Suelo y Vivienda SA’ adquirió los terrenos por entre 55 y 59€/m2. Ahora los vende por 93€/m2.

Se puede aducir que ese precio respondía al suelo sin urbanización alguna, pero es que la propia empresa tasó, en la documentación remitida para la tramitación del PSIS (Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal) actualmente en marcha, el precio del suelo en unos 67€/m2, todavía muy lejos de los 93 que va a pagar la Mancomunidad y ahí sí que están prorrateados los costes de urbanización.

Multipliquemos ahora la diferencia por los 107.142,86 metros cuadrados que se adquieren. El pelotazo de la operación es mayúsculo, en torno a 2.785.000 euros de plusvalía. No hay, reitero aun a riesgo de resultar cansino, tasación alguna, ni informe que justifiquen las cantidades a pagar.

Por último, la opacidad llega al límite cuando el presidente de la empresa pública, Aritz Ayesa (Bildu), niega al propio Consejo de la entidad, que debe votar el acuerdo, el contrato con ‘Navarra de Suelo y Vivienda SA’, cuya existencia reconoce.

Ni tasación, ni informe jurídico, ni informe técnico, ni siquiera el contrato que ha de firmarse. Nada de Nada. 10 millones de euros y dos folios y medio impresos por una cara.

Fin de la historia. Por ahora.

Así manejan Bildu, Geroa Bai y Podemos una empresa pública en Navarra. Así manejan nuestros impuestos.

 

La tolerancia selectiva de Asirón

El 15 de noviembre de 2016 el Ayuntamiento cedió a los partidos de la oposición y  rescindió por fin el acuerdo que mantenía con los okupas del chalé de Caparroso. La mañana siguiente amaneció con el Casco Antiguo lleno de pintadas contra el alcalde y en favor del Gaztetxe que milagrosamente apenas duraron un par de horas. Otras, sin embargo, no corren la misma suerte.

Y nunca mejor dicho eso de correr. Nunca los postes de las señales del Casco Antiguo estuvieron tan limpios como cuando se llenaron de pegatinas en contra del alcalde menos votado de la historia democrática de nuestra ciudad. En una mañana, todas impolutas.

Y es que nuestro regidor lleva bastante mal eso de ser criticado, bien sea en artículos, publicaciones en redes sociales o en la propia calle. No lo tolera. Se rebota.

Llegó incluso a sentirse amenazado por gritos que después los jueces aclararon que nunca se produjeron. Daba igual, ya tenía su noticia en prensa y la condena municipal nunca se revocó, pese a la petición de los concejales de UPN.

Tan mal lleva Asirón la crítica que en mayo impidió a la oposición el uso de la Sala de Prensa del Ayuntamiento saltándose cualquier normativa, tal y como certificó semanas más tarde un informe del secretario municipal.

Recordar brevemente estos episodios viene bien para subrayar la indecente complicidad con que el alcalde del 15% trata otras pintadas y otras pancartas. El último ejemplo, durante las fiestas de San Fermín chiquito. Un año más, decenas de pancartas alusivas a los presos de ETA permanecieron durante todo el fin de semana en el entorno festivo sin que fueran retiradas por el Ayuntamiento.

Una vez más, Bildu y sus fieles escuderos de Geroa Bai miraron para otro lado.

El esquema se repite en todas las fiestas de barrios, aunque resulta más sangrante en el centro de la ciudad:

  • Miércoles: Los amigos de Batasuna llenan la zona de pancartas e ikurriñas. Algunas son tan hirientes como una en San Jorge que, en referencia a los asesinos de ETA,  rezaba: “A los que lo habéis dado todo por el pueblo, muchas gracias”.
  • Jueves: La oposición lo detecta y exige a los responsables de seguridad y conservación urbana su retirada.
  • Viernes: Todo sigue en su sitio. Con suerte, los responsables de seguridad dicen que ya han dado el aviso al servicio de limpieza.
  • Sábado: Las caras y nombres de etarras o sus símbolos siguen engalanando el barrio. No es raro, incluso, que los propios de concejales del alcalde visiten las fiestas y se saquen fotos con ellos como fondo.
  • Domingo: Todo sigue exactamente igual sin que el Ayuntamiento retire nada. Uno tiene la certeza de que una bandera de España o incluso una de Navarra colgando de una farola habría sido retirada el mismo miércoles y que se habría sancionado a los responsables por incumplir, por ejemplo, la ordenanza de conductas cívicas.
  • Lunes o martes, los servicios de limpieza retiran en su agenda de actuaciones ordinarias todo el monario.

Y todo subvencionado a base de los impuestos que usted paga, oiga.

La Ordenanza General de Subvenciones de Pamplona afirma que tampoco podrán ser objeto de subvención aquellas actividades que incluyan, bien originaria o sobrevenidamente, actos de carácter político o reivindicativo, ni las que por cualquier medio sean utilizadas, aún a título de mera tolerancia, para llevar a cabo dicho tipo de actos, ni aquellas que atenten contra la libertad de los ciudadanos, vulneren la Constitución o incumplan las Leyes”.

Sin embargo, año tras año, Asirón se niega a cumplir con la propia normativa municipal y riega con miles de euros a través de convenios y subvenciones estas fiestas, mientras les exime del pago de tasas.

Hay que mantener la presión, que diría Torra, y eso cuesta dinero.

Lo peor, sin embargo, es que nos hemos acostumbrado a ver referencias a los presos de ETA decorando nuestra ciudad: “ya sabes, estos con lo suyo”.

Sin embargo, imaginemos por un momento que lo que pidieran fuera apoyo para cualquier otro criminal que no llevara txapela, da igual que fuera asesino, ladrón o violador. Twitter ardería y la sociedad en bloque reaccionaría y con razón.

El alcalde encabezaría las manifestaciones y la señora Barkos nos regalaría un rotundo discurso rebosante de adjetivos y de lugares comunes, “como no podía ser de otra manera”.

¿Por qué entonces nos hemos acostumbrado a convivir en semejante anormalidad?  

 

¿Por qué en Euskadi incentivan y en Navarra castigan?

Se anda en Pamplona debatiendo estos días sobre la puesta en marcha de un nuevo impuesto (otro más), esta vez a los propietarios que deciden no alquilar las viviendas en las que no residen.

Siendo el diagnóstico alrededor de la burbuja del mercado del alquiler más o menos compartido por todo el arco político, las soluciones propuestas resultan absolutamente divergentes y reflejan dos maneras de entender la política y, me atrevo a decir, también la sociedad.  

Para algunos, el objetivo es castigar a las personas que disponiendo de una vivienda vacía libremente toman la decisión de no ponerla en el mercado. Otros apostamos por incentivar que esas viviendas salgan al mercado, aumente la oferta, bajen los precios y se reduzca así el problema de miles de familias a lo largo de nuestro país.

Y es que, en primer lugar, hemos de preguntarnos si es legítimo que algunos partidos políticos quieran cargar sobre los ciudadanos el deber del Estado de dar cumplimiento al derecho a la vivienda hasta el punto de pretender decirles qué hacer con su casa.

En segundo lugar, cabe analizar la efectividad de la medida y cuestionarse si castigando a unos se ayuda a otros.

¿Alguien que voluntariamente toma la decisión de renunciar a miles de euros de ingresos al año va a cambiar de parecer por un impuesto de 100 o 200 euros? Y en el caso de hacerlo, ¿no es del todo lógico pensar que ese pago repercutiría en primer lugar en el arrendatario?

Para solucionar el problema hemos de abandonar posiciones ideologizadas y preguntarnos por qué alguien que tiene una vivienda vacía renuncia a ponerla en el mercado y a esos ingresos.

Según la inmensa mayoría de estudios y agentes implicados, es por inseguridad jurídica y por falta de alicientes que animen a los propietarios a pasar por encima de lo que entienden como riesgos a la hora arrendar sus viviendas.

Por eso, si lo que de verdad  se busca es aumentar la oferta de viviendas de alquiler, se debería apostar por consolidar las garantías para los propietarios, incentivar fiscalmente el alquiler y tener una política seria y potente de vivienda pública de alquiler y de rehabilitación; además de, por supuesto, medidas sociales para las personas que se encuentran en una posición incluso más precaria.

Es lo que, por ejemplo, defiende el PNV en el País Vasco.

Sin embargo, como en muchos otros asuntos, su marca blanca en nuestra comunidad (Geroa Bai) ha tomado con Barkos la dirección contraria y apoya, de la mano de Asirón, la creación en Pamplona de este nuevo impuesto, después de eliminar además las deducciones por alquiler de la declaración de la renta.

De hecho, el 18 de junio de 2015, el portavoz parlamentario del PNV durante el debate de la Ley de Vivienda vasca (Sr. Aldaiturriaga) rechazó el impuesto a viviendas vacías y afirmó: “nosotros somos partidarios de promover estímulos e incentivos para que las viviendas vacías se incorporen al mercado (…) y así lo hemos hecho históricamente en el ámbito tributario”.

Por eso, una vez más debemos preguntar al ‘Hacendado’ de la política navarra, ¿por qué en Euskadi sí y en Navarra no? ¿Por qué en el País vasco incentivan y en Navarra castigan?

¿Por qué aceleran el TAV en Euskadi y tratan de frenarlo en Navarra? ¿Por qué bajan impuestos en la CAV y los suben a familias y empresas en Navarra? ¿Por qué se impone un impuesto al patrimonio de las empresas familiares Navarra y se quita en Euskadi?

Doy por hecho que al PNV le importa Euskadi, ‘como no podía ser de otra manera’, que diría la señora Barkos… ¿por qué entonces Navarra les importa tan poco?

Por mucho postureo y populismo que se practique, si uno se entrega felizmente a Bildu y Podemos, ralentiza la construcción de vivienda pública, recorta cada año las partidas destinadas a subvencionar la rehabilitación de edificios, castiga y desincentiva fiscalmente el alquiler y frena radicalmente la actividad prioritaria de la sociedad Pamplona Centro Histórico (la compra y rehabilitación de edificios en el Casco Antiguo), se hace flaco favor a todas esas familias que no pueden acceder a una vivienda de alquiler.

 

 

El deshonor de ser navarro y no saber euskera

En la última Comisión de Presidencia del Ayuntamiento de Pamplona, Geroa Bai se quitó una vez más la careta. A su portavoz se le escapó que ser navarro y no saber euskera “debería ser casi un deshonor”.

En su defensa he de decir que se incluyó a él mismo en el amplísimo grupo de navarros supuestamente sin honor, aunque lo achacó a que Franco le prohibió aprenderlo, algo al menos debatible cuando las primeras ikastolas datan de 1954, aunque nunca fueran legales. Yo, que nací en pleno mundial de Naranjito, no tengo siquiera esa excusa.

En cualquier caso, la frase resulta significativa y reveladora. Es evidente que el nacionalismo vasco utiliza el euskera como elemento central sobre el que construir su querida y perseguida euskal herria. Lo han reconocido sus propios partidos en los primeros pasos del nuevo estatuto vasco.

Como hablar de un RH y de la raza vasca (como ha hecho el supuestamente moderado PNV desde Sabino Arana hasta Arzalluz) queda pelín supremacista en pleno siglo XXI, utilizan el euskera como elemento diferenciador.

La lengua es la nueva religión para todos los nacionalismos y Barkos, Asirón y compañía no iban a ser una excepción. Al contrario, ejercen gustosos el papel de nueva inquisición.

Igual que el portavoz de Geroa Bai el lunes, diferencian entre buenos navarros, con el label de saber euskera “con la K de kalitatea” y el resto, que no lo conocen.

Hay una cultura propia que hay que promocionar, organizando por ejemplo conciertos didacticos de txalaparta por los colegios como el Ayuntamiento de Pamplona. Sin embargo, el resto de expresiones culturales y tradiciones de nuestra tierra, las jotas por ejemplo, son vistas como una aldeanada. Por no hablar de todas y cada una de las tradiciones religiosas de nuestra tierra, también despreciadas por viejunas (es lo que tienen las tradiciones, que son antiguas) y retrógradas .

Así, pasan la legislatura manoseando una lengua, una cultura, para separar, para dividir y lo que es peor, para enfrentar a los navarros, cuando debería servir para todo lo contrario.

Se trata de crear la imagen de una cultura única y unívoca en Navarra, desde Bera hasta Cortes a través de imposiciones, gestos y acciones de cosmética.

Así los carteles del Gobierno, todos, se rotulan con el euskera por delante, aunque haya un 93,3 por ciento de navarros que no lo utiliza, según los datos del propio Gobierno Barkos.

Autobuses y comedor gratis para alumnos de euskera. A apoquinar el resto.

O líneas abiertas en colegios con menos de 8 alumnos en euskera mientras se niegan a desdoblar las de castellano o PAI con mayor demanda.

Por último, por supuesto, publican convocatorias de empleo público trufadas de privilegios para los euskoparlantes que nada tienen que ver con la realidad social de Navarra.

Porque no se trata de adecuarse a ella, sino de cambiarla. Y en eso están Barkos y Asirón, aunque por el camino el mayor perjudicado sea el euskera por su contaminación política.

Igual que Torra o, antes, Puigdemont. Siguen la misma hoja de ruta de tensión y enfrentamiento.

 

Doña Ruperta, Asirón y Mayra Gómez Kemp

Imaginemos por un momento que estamos en el ‘Un, dos, tres…’ y Mayra Gómez Kemp les pregunta, por 65 pesetas por respuesta acertada, iniciativas, proyectos o mejoras (positivas se entiende y de cierta envergadura)… llevadas a cabo por el Ayuntamiento desde la llegada de Asirón y su cuatripartito.

Y empieza la cuenta atrás. Y los nervios. Y aquellas trompetillas y soniquetes. Y mirarían a su pareja, sudando y poniendo cara de “y qué quieres que diga, que no se me ocurre na”, hasta que, antes de sumar una mísera respuesta, las tacañonas aparecieran en la pantalla con aquello de “¡campana, y se acabó!”.

Las azafatas del programa no necesitarían la calculadora para obtener el resultado y usted se volvería a casa sin llevarse siquiera la calabaza y mucho menos el apartamento en Torrevieja.

No es sólo que en más de tres años no se haya hecho ningún civivox, ni una escuela infantil, biblioteca, parque, apartamento tutelado o ascensor urbano, por poner algunos ejemplos, que no estuviera proyectado y licitado por los anteriores responsables municipales. Es que ni siquiera existe proyecto para ninguna de estas iniciativas.

Al menos, así no gastan pensará alguno intentando buscar consuelo.

Al contrario, han incrementado el gasto corriente en 4 millones de euros, lo mismo que han reducido los ingresos: en 2017 la carga financiera aumentó, los gastos corrientes aumentaron y los ingresos corrientes descendieron, tal y como destacó Enrique Maya durante el último ‘Debate del estado de la ciudad’. Y encima han dilapidado el patrimonio que en forma de solares tenía Pamplona a razón de cinco millones de euros al año, mientras paralizaban cualquier nuevo plan urbanístico que garantizase ingresos municipales futuros.

Han hecho, tal y como recordó Maya, como un tal Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina.

Así, Asirón ha conseguido la cuadratura del círculo, ha logrado incumplir la regla de gasto sin ser capaz de construir o de proyectar nada.

Por eso, quizás no lo sepa, Pamplona tiene intervenidas las cuentas y debe elaborar un plan económico-financiero que apruebe el Gobierno de Navarra. Los hombres de negro de la troika que fueron a Grecia, en plan foral.

Bildu se escuda repitiendo que han logrado reducir la deuda (como hizo el gobierno municipal anterior en mitad de la crisis, por cierto), pero olvida el detalle de que lo han hecho no como algo planeado, sino porque han sido incapaces de ejecutar lo que ellos mismos habían presupuestado y porque Montoro obligaba a invertir gran parte de esa inejecución en la amortización de deuda.

Eso sí, ahora tenemos 4 nuevos gaztetxes y la ikurriña ondeará el 6 de julio gracias a alguna trampa a la justicia (y a los pamploneses).

Misión cumplida.