He de reconocer que me siento sinceramente abochornado después de presenciar con qué frivolidad y postureo se puede debatir sobre un asunto tan capital, tan vital, como la forma de Estado de nuestro país, aquí en un Pleno municipal. Uno de los pilares de cualquier estado, el primer artículo de nuestra constitución, ni más ni menos.
Por eso, es sinceramente lamentable comprobar cómo se juguetea con asuntos de calado en mociones que no son otra cosa que un capítulo más de ese vodevil sobre sus fobias y sus obsesiones en que han convertido la política municipal esta legislatura.
Esta declaración, igual que sus intervenciones, es la prueba del algodón del teatrillo que para ustedes es la política; del egoísmo desde el que la conciben; del nulo beneficio que de ella obtienen los pamploneses.
Porque eso es todo lo que buscan, el titular, su titular. Eso es lo que les importa, su medallita. Salir de aquí y poder decir, fijate la que le hemos liado al Borbón…
¿y?
Desde esa nadería, plantan aquí una de esas mociones en serie que llega prefabricada desde madrid, intentando adelantarse así a sus ex socios que, por cierto y como no podía ser de otra manera, que diría Barkos, también lo habían anunciado en las redes sociales.
Porque, es evidente: ¿cómo no iba a estar Bildu en contra de la Monarquía Parlamentaria como forma de Estado, que recoge el artículo primero de nuestra constitución?
Es que Bildu, está en contra de ese y de los 168 siguientes, de la Constitución entera; Bildu está en contra del Estado Español y, obviamente, no cree que la soberanía nacional resida en el pueblo español.
Para Batasuna, la soberanía nacional ni siquiera reside en el pueblo vasco, sino únicamente en los vascos que piensan como ellos.
Por eso no les parece mal que se haya estado silenciando al resto a base de plomo y de goma 2 durante 50 años.
Aunque eso sí, he de reconocer al mundo de batasuna que es cierto que han dado pasos.
Antes amparaban la eliminación física del monarca, no la condenaban, y ahora, al menos en público, apoyan la eliminación de la institución. Juan José Rego Vidal, en el 95; Kepa Arronategi, en el 97; Javier Pérez Aldunate, en 2004. Seguro que alguno les suena, verdad, Sra. Perales?
Estos son sus compañeros de viaje para definir el modelo de Estado, señora Eguino. Los que quieren dinamitarlo.
En cualquier caso, poco debe importarle a su partido semejante mochila, es cierto, porque en la derogación del delito de injurias a la Corona, que reivindica en la declaración, añaden también la eliminación del delito de enaltecimiento del terrorismo.
Muy significativo. Y muy cobarde. Y muy ruín.
Y muy duro y muy injusto, sobre todo cuando la pasada semana Covite puso cifra a los homenajes a etarras que se han producido en nuestra tierra sin que todavía se haya cerrado el año. 52.
52 homenajes por matar, 52 homenajes por secuestrar, por coaccionar, por chantajear…
Y eso, existiendo ese delito de enaltecimiento del terrorismo. Imagine usted, señora Eguino, si prosperase la iniciativa de su partido, que quiero creer que no es la suya, por dónde querrían algunos arrastrar la dignidad y la memoria de las víctimas.
Todo ello al rebufo de los pirómanos del polvorín catalán, indignados ellos, y parece que ustedes, con el discurso que pronunció el rey hace poco más de un año.
¿Qué esperaban del jefe del Estado, sino que defendiera precisamente al Estado frente a los golpistas?
Aquel día, Felipe VI, igual que Juan Carlos I hace más de 35 años, se puso al frente de este país, del Estado que constituímos todos los españoles y defendió la Constitución, que es lo mismo que defender la democracia, ante quienes intentaron saltársela, es decir, ante quienes pretendieron vulnerar los derechos de todos los españoles.
Y no rechazó el catalanismo, ni siquiera el separatismo… sino que les indicó a Puigdemont y compañía la ventanilla donde solicitar su soñada república del 3%, que no es otra que la de la ley y la democracia, la de los cauces que recoge la propia constitución.
Es decir, hizo su trabajo, cumplió con su obligación y arropó a millones de ciudadanos, que hasta ese día habían encontrado al Estado huérfano de respuesta ante el desafío secesionista.
¿Por eso, qué opinión iban a tener de él quienes quieren romper con la ley y con los derechos de cuarenta millones de españoles?
Pues supongo que la misma que tenían antes…
Porque esa pose de falsos indignados es parte de esa farsa pueril que es cualquier nacionalismo, supremacista y excluyente.
Miren, España es una monarquía parlamentaria porque así lo han decidido los españoles.
Porque así lo han decidido los españoles, repito.
Y hay que reformar la Constitución, sí. Hay que actualizar algunos de sus puntos sí. Pero desde una voluntad de consenso, de avanzar juntos, de mejorar este país sin generar tensiones innecesarias… no desde la única intención de obtener réditos partidistas, de apuntarse un puntito a cortísimo plazo.
Por eso, que aquí 14 concejales decidan y voten la abolición de la monarquía, el cambio del modelo de Estado, el artículo 1 de la Constitución, así a las bravas y en un divisorio 14 votos contra 13, no es otra cosa que un paso más en este pueril sainete en que quieren convertir la política municipal y en el que desde luego no solo no vamos a participar, sino al que nos vamos a oponer tajantemente.