Barkos asusta (publicado en Diario de Navarra el 10/11/2017)

DM4wgV4WsAAg8vcDecía el Rey Fernando de Navarra en ‘Trabajos de amor perdidos’ de Shakespeare que Navarra sería el asombro del mundo. Confiaba, aunque fuera para la Navarra de Ultrapuertos, en un futuro prometedor gracias a una Corte de sabios en pleno renacimiento.

Hoy, cuatro siglos después, la cita no puede estar más lejos de la realidad de nuestro Ejecutivo. Ni Barkos es la moderna Margarita de Angulema, ni su gobierno aquella “little Academe, still and contemplative in living art” con la que soñaba el utópico Enrique III.

El cuatripartito no es el asombro del mundo, sino un gobierno que asusta. Literalmente. Desde 2015 hasta agosto, más de 250 empresas han abandonado la Comunidad Foral, lo que supone una pérdida de más de 2.200 millones de euros de facturación.

Tampoco hemos aprovechado la desbandada de empresas catalanas. En otro contexto, con un Gobierno fiable que aprovechase la autonomía fiscal foral para favorecer la actividad económica y no para castigar a los navarros, nuestra Comunidad habría sido un destino atractivo. Siempre lo había sido y, de hecho, éramos muy envidiados y criticados en otras partes de España por ello.

Sin embargo, apenas una de las más de 2.100 empresas que han huido de la “idílica” tierra de Puigdemont, Junqueras y compañía ha trasladado su domicilio fiscal a Navarra.

Suele decirse que las empresas “votan con los pies” estableciéndose allí donde localizan un entorno favorable: estabilidad, espíritu emprendedor, educación moderna y abierta, buenas conexiones, pocas trabas administrativas o un sistema fiscal justo que contribuya, y no castigue, al crecimiento económico, por ejemplo.

¿Qué estabilidad puede aportar un ejecutivo formado por cuatro coaliciones integradas por más de 8 partidos distintos? ¿Alguna de las empresas que huye de la sopa de letras del PDeCAT, ERC y CUP pediría asilo bajo un gobierno liderado por Bildu y uno de los sectores más radicales de Podemos de toda España?

Es evidente que el Cuatripartito ve a las empresas como enemigos capitalistas a los que esquilmar en lugar de como herramientas para la generación de empleo y, por lo tanto, riqueza.

Qué decir de la Educación, una de las joyas de nuestra comunidad, a la altura de las mejores de Europa y envidia del resto de España, no sólo por sus resultados académicos y sus tres universidades, sino sobre todo por su carácter inclusivo y su respeto a la libertad de elección.

El PAI o experiencias como las del Colegio Víctor Pradera-Paderborn, en alemán, o del Vázquez de Mella- Bayonne, en francés, han abierto un mundo de oportunidades a miles de niños, sea cual sea la renta de sus familias. Sin embargo, Europa y el mundo quedan muy lejos para un gobierno encerrado en su ikurriña; lleno de prejuicios y empeñado en ver la Educación como una herramienta política.

Quizás por eso tampoco les interesa el TAV y la conexión de alta velocidad con Francia. ¿Invertiría usted con quienes no apuestan por estar conectados con el resto del país y con la UE? ¿Confiaría en un gobierno empeñado en convertir su comunidad en una isla?

¡Y qué decir de nuestro sistema fiscal, que declara proscrito el ahorro y toma por millonaria a cualquier familia que ingrese más de 21.000 euros al año! Según datos recogidos por Institución Futuro, Navarra ocupa el último lugar en el ‘Subíndice autonómico de competitividad fiscal referente al Impuesto sobre la Renta’ y el cuarto por la cola en el de Patrimonio. Además, somos la única región de la UE, que se dice pronto, en la que el Impuesto de Patrimonio grava los bienes de las empresas familiares. Un auténtico puyazo.

No es de extrañar que este panorama ahuyente a empresas y emprendedores. El ‘Índice de confianza empresarial armonizado’ también ha sufrido en el último trimestre un retroceso mayor que en el resto de España y las opiniones respecto al futuro son, según los datos del ICE también recogidos por Institución Futuro, mucho menos optimistas que la media nacional. Lo mismo sucede con el ‘Indicador de Clima Industrial’, que mide la confianza de las empresas industriales y sitúa a Navarra en negativo, por debajo de España y lejos de Europa.

En un momento de incipiente recuperación económica, puesto en riesgo por las aventuras independentistas de algunos irresponsables e iluminados, es vital generar
confianza y huir de imposturas belicosas con el Gobierno central, que nada aportan salvo a las siglas que viven de la bronca con España. No debemos convertirnos en otra “comunidad problema”.

De nada servirá la fértil base de la economía navarra si no sembramos una nueva política económica fiable, abierta a los emprendedores, al desarrollo y a la libertad económica o si la secamos con intervencionismo y populismo.

Las decisiones y la actividad política, lejos de ser sólo teatro y postureo, tienen consecuencias directas en el mercado empresarial y laboral y, por tanto, en la vida de decenas de miles de familias.

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Autor: Fermín Alonso

Padre de Sofía y de Gonzalo. Casado con Karen. Concejal del Ayuntamiento de Pamplona.

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