El 23 de noviembre de 2010 las asociaciones de víctimas suscribieron un documento en el que ponían las bases para un fin de ETA sin impunidad.
Como dijeron entonces, “está en juego la fijación o no de los principios de la Verdad, la Memoria, la Justicia y la Dignidad de las víctimas de ETA, tanto de los asesinados, como de los heridos y los familiares de todos ellos, también de los extorsionados, secuestrados y amenazados por la violencia de persecución. Y del conjunto de la sociedad en cuanto que toda ella se ha visto afectada por el fanatismo identitario de ETA”.
Otro manifiesto, de este mismo año 2017, exige que el final de ETA que “se sostenga sobre la dignidad de sus víctimas. Es, afirman, la deuda contraída por el Estado de Derecho y que el Gobierno debe defender”.
Un final basado en la dignidad de los asesinados, de los secuestrados, de los acosados, de los extorsionados… Un final de verdadera libertad y convivencia será aquel que se construya sobre la verdad, la memoria, la justicia y la reparación.
Verdad, Memoria, dignidad y justicia.
Pues bien, señor alcalde, me voy a dirigir a usted, porque usted es el máximo responsable del evidente desprecio de este Ayuntamiento a las víctimas del terrorismo durante esta legislatura.
No se defiende ni la memoria, ni la dignidad ni la justicia para las víctimas de ETA cuando uno se niega siquiera a condenar la violencia etarra como todos ustedes hicieron el 3 de septiembre de 2015. Y en sucesivas ocasiones.
Su incapacidad, su cobardía democrática, en aquella primera votación, les deslegitima para escribir el relato que ha de cimentar la convivencia en nuestra ciudad.
Porque la narrativa de los años del terrorismo no la pueden escribir quienes no son todavía hoy capaces de condenarlo, de enfrentarse a él siquiera en pleno 2017; igual que no pueden escribirlo quienes lo han practicado, justificado o quienes lo han encubierto o dulcificado.
Pero aquel 3 de septiembre de 2015, que queda en las actas de este Ayuntamiento, fue sólo el principio.
No se reconoce la dignidad de las víctimas, se las ofende, cuando uno se fotografía en el despacho de la Alcaldía de esta ciudad, siguiendo ansioso la salida de la cárcel de un secuestrador, de un miembro de una banda terrorista. Ni cuando corre a fotografiarse abrazado a él como un gruppie en el camerino de una estrella del rock.
No se reconoce la dignidad de las víctimas, ni la memoria de su sufrimiento, cuando recibe y apoya en su despacho a un encausado por la actividad de uno de los tentáculos de ETA. Una persona que después, durante el juicio reconoció su pertenencia a banda terrorista, por cierto. Y usted lo recibió, amparó sus reivindicaciones y se sacó una foto orgulloso a su lado.
No se reconoce la dignidad y la memoria de las víctimas, cediendo el Palacio del Condestable a estas personas para su propaganda.
No se reconoce la verdad de la sangrienta historia de ETA cuando con su voto de calidad impide que este ayuntamiento condene las bienvenidas a terroristas de ETA celebradas en nuestra propia ciudad.
¿dónde está la memoria?
¿Si los terroristas son los merecedores de los homenajes, dónde queda la dignidad de las víctimas?
Al contrario, se ofende a las victimas cuando se utilizan las redes sociales para dar la bienvenida a miembros de ETA como hizo su teniente de alcalde.
No se reconoce la dignidad de las víctimas cuando invitan a intervenir en este pleno a miembros condenados de la banda y obligan a sus víctimas a salir de él.
No se defiende un futuro de justicia y libertad cuando alientan y permiten campañas de apoyo a los presos de ETA que fichan y obligan a significarse a vecinos del casco antiguo calle por calle.
No se trabaja la memoria precisamente, cuando se financian con miles de euros webs que tratan a los terroristas como presos políticos y se dedican a propagar campañas de odio extremo.
No se reconoce la dignidad de las víctimas cuando no sólo permite que las fiestas de los barrios y especialmente las de San Fermín chiquito se conviertan en un espacio publicitario para las consignas de ETA.
No se defiende su memoria cuando además financian estas fiestas sin exigirles que acaben con estas prácticas.
Sin afeárselo siquiera, señor Asirón.
No se defiende la memoria, la dignidad de las víctimas de ETA cuando un grupo municipal, hace apenas 15 días, les advierte de la organización de un brindis por los asesinos, por los extorsionadores, por los secuestradores y ustedes no hacen absolutamente nada por evitarlo.
No se reconoce dignidad de las víctimas, se borra su memoria, cuando se intenta censurar, cuando se boicotea una exposición que recordaba precisamente su esfuerzo para acabar contra el terrorismo. Sólo un juez pudo evitar la ofensa a su memoria, que sigue maltratada cuando se toleran pintadas y murales precisamente contra quienes más han sacrificado en la derrota de ETA.
Se ofende a su dignidad, cuando las pintadas, los carteles, en favor de miembros de ETA permanecen durante semanas en el corazón de nuestra ciudad, pese a nuestras peticiones para que los borren.
No se reconoce precisamente su memoria cuando sólo borran los murales de apoyo a terroristas cuando se lo exigen otras administraciones. Como último recurso antes del paso por tribunales.
Se trata de manipular la memoria, cuando se trata de hacer pasar por víctimas a miembros de grupos terroristas en un acto oficial del Gobierno que debería ser, y no es, de todos los navarros.
No se demuestra mucho interés por la memoria de las víctimas del ETA cuando llevamos 7 meses para colocar unas placas allí donde fueron asesinadas. Cuando hasta el último minuto se intenta regatear su colocación. O cuando intentan menospreciar el papel del colectivo de víctimas que lo ha propuesto arrogándose una decisión que en realidad se han visto obligados a tomar.
No se empatiza, no se trabaja por la memoria, por la dignidad de las víctimas cuando, en un viaje oficial y como alcalde de Pamplona acude a visitar la tumba de un terrorista. O cuando acude a manifestaciones en favor de los presos de ETA.
De hecho, se atenta contra la memoria cuando se habla de presos políticos para referirse a asesinos y a secuestradores.
No se construye un futuro de memoria, dignidad y justicia para las víctimas de ETA y de convivencia real y duradera cuando se quiere hacer borrón y cuenta nueva.
Puede hacer todos los discursos que quiera, puede adoptar poses ofendidas todo lo que quiera, pero esta es la realidad de poco más de media legislatura como alcalde. Esa es toda su contribución a la convivencia de esta ciudad, señor alcalde.
Ustedes, señores de Bildu tienen una hoja de ruta perfectamente marcada para reescribir el relato de los últimos 40 años de esta tierra. Para blanquear a los asesinos y, por lo tanto, borrar la memoria de sus víctimas.
Y mientras, otros, que sinceramente no creía que tuvieran esa misma intención, no hacen nada para evitarlo.
Así que no, podrán poner todas la excusas que quieran y cara de compungidos, pero no nos extraña lo sucedido con las placas de víctimas de ETA en Lezkairu que ustedes casualmente han olvidado colocar.
Es una más. Una más de las ofensas, de los ataques, a la memoria y a la dignidad de las víctimas de ETA bajo su alcaldía, bajo su cuatripartito.
Así que, corríjanlo.