Una de las cosas que más me llamó atención al llegar al Ayuntamiento de Pamplona fue la obstinada y casi obsesiva oposición de los grupos nacionalistas a todo lo propuesto por el Gobierno municipal de UPN. Da igual que la iniciativa sea buena o regular… su interés no es el desarrollo de la ciudad, sino el imponer su ideario vasquista y echar a UPN (no obligatoriamente en ese orden). Son militantes de la Cofradía del No, como les describió el concejal Juanjo Echeverría en uno de los últimos debates.
De ello ejercieron por ejemplo cuando hace unos meses presentamos las actividades programadas con motivo del bicentenario de la liberación de Pamplona durante la Guerra de la Independencia. Geroa Bai, la supuestamente moderada Geroa Bai, se apresuró a mandar una nota exigiendo que no se celebrara la recreación histórica y no contentos con eso, los nacionalistas llevaron el tema al Pleno en forma de moción firmada por Uxue Barkos. ¡Una moción presentada al Pleno del Ayuntamiento para impedir una actividad histórico y cultural municipal! Reconozco que todavía no han conseguido que pierda mi capacidad de asombro.
Pese a que las recreaciones de la época napoleónica tienen un gran éxito y tradición en toda Europa y que contamos con un recinto amurallado privilegiado, escenario incomparable para una actividad de este tipo, los grupos nacionalistas al completo exigieron que se cancelase la actividad buscando toda clase de excusas. El poner en valor nuestras extraordinarias murallas con una llamativa actividad, crear un evento de potencial interés turístico y recordar una fecha clave en la historia de nuestra ciudad se merecía una moción para su paralización, parece ser.
La mejor respuesta a ese intento de bloqueo no es este artículo, sino la masiva participación de los pamploneses que por millares han disfrutado de los actos del fin de semana. Pero no está de más subrayar que si por los nacionalistas fuera, no hubieran disfrutado de este viaje de fin de semana a 1813.
Por supuesto, detrás de este furibundo ataque (como digo, más o menos habitual) se esconden las dos motivaciones habituales de los grupos nacionalistas. Por un lado, el interés por la paralización de Pamplona: no les interesa que nuestra ciudad sea cada vez una ciudad más viva, con más actividades culturales, turísticas, deportivas… etc.
Su forma de hacer política es siempre el cuanto peor mejor. Cuanto peor vaya la ciudad, mejor. Mejor para ellos, claro.
La segunda motivación responde como no podía ser de otra manera a sus obsesiones históricas. En su construcción de una Pamplona artificial, la Guerra de la Independencia y sobre todo su final, parecen tener muy mal encaje. No había caído hasta ver su reacción.
El problema, al margen de que aquí gobierna UPN y no ellos y entonces todo lo que se hace es malo, es que Pamplona fue liberada por el ejército español y eso a algunos les escuece, cuando debería tomarse como lo que es: un hecho. Un hecho que a unos puede gustar más y a otros menos (ahí no me meto), pero que es parte de la historia de nuestra ciudad. Se trata de conocer, de recrear un periodo de la trayectoria de nuestra ciudad… no de celebrar ni manipular.
Por el contrario, parece que sí eran dignos de recuerdo, más bien de manipulación los hechos de 1512. Unos hechos, por cierto, protestados como una derrota por el nacionalismo en Navarra y celebrados a la vez como victoria por los mismos partidos a menos de 100 km, porque aquellos con los que se supone que compartimos nación inventada, en realidad formaban parte de las tropas castellanas.
Se trata de un denominador común de todos los nacionalismos del mundo a lo largo de la historia: manipular la historia para adaptarla al proyecto político. Dibujar una historia a medida, un trampantojo… falso claro. Cuando no hay posibilidad de engaño, simplemente se oculta el hecho en cuestión, como en este caso.
Pero la historia no es un self service del que puedas ir tomando sólo lo que te gusta para formar tu menú. La historia es un conjunto de hechos, que dan forma a la identidad actual de pueblos y naciones: unos buenos, otros nefastos (en España sabemos bastante de estos en los últimos siglos), pero todos historia. Es tan historia el descubrimiento de América, como la pérdida de Cuba; la victoria de Lepanto, como el desastre de Annual.
Sin embargo, con esa visión global y aglutinadora, para los nacionalistas sería imposible construir su país de las maravillas. En cambio, supongo que no habría habido ningún problema si junto a las tropas de Carlos de España (al que por cierto, debemos que ni franceses ni ingleses y portugueses arrasaran la ciudad) hubieran combatido regimientos de gudaris, además de tropas de otras naciones, eso sí, sin estar bajo las órdenes del español y bajo la ikurriña.
El problema es… que el PNV aún tardaría 81 años en inventarla.