Roberto Jiménez no habría tenido ningún problema en pactar con el partido nazi al día siguiente de cerrarse los campos de concentración. Ya no hay muertos, sin esa barrera ética se abre una nueva etapa, podría haber dicho perfectamente… De hecho, eso mismo dijo en su Comité Regional, para justificar que a partir de ahora se siente libre para pactar con Bildu-Batasuna. “ETA no mata, sin esa barrera ética y… blablabla”.
Nada importa que Bildu-Batasuna siga sin condenar los casi mil asesinatos de ETA, que siga calificando a los asesinos como ‘presos políticos’, que brinde por ellos, que cada día integre a más viejos conocidos cercanos a la banda (como señalaba el sábado DN), que Pernando Barrena (que decoraba su casa con anagramas de la banda a punto de cruz) sea cada vez más su portavoz; no hay muertos, no hay problema en pactar con ellos. Qué más da que Bildu-Batasuna no haya abdicado de ni una sola de sus posiciones, ya no hay muertos así que se puede pactar con ellos. Todo con tal de meter el dedo en el ojo a UPN, aunque con ello ponga en riesgo el futuro de Navarra. Qué infantil revanchismo.
Jiménez se atreve a afirmar incluso que no se ha de temer por la identidad de nuestra comunidad. Según dice, será el PSN el que liderará este nuevo supuesto poder, obviando que hoy por hoy los escaños nacionalistas duplican los suyos. Jiménez y lo que está dejando del PSN serán una marioneta en manos de Bildu, Aralar, Geroa-PNV, IE…
A pesar de todo, intenta transmitir tranquilidad, pero… ¿cómo se puede confiar en que este maremagnum cambiante de siglas nacionalistas permitirán la permanencia del Régimen Foral y de su identidad diferenciada si lo único que les une es precisamente su eliminación, su destrucción para sumarnos a Euskadi? Intentan maquillar la maniobra como un frente ‘de izquierdas’, pero no les unen ideas económicas ni sociales, sino el deseo de disolver a Navarra en el País Vasco. Jiménez va cayendo paso a paso en la estrategia de ETA que Diario de Navarra publicaba hace sólo unas semanas y que subrayaba el necesario acercamiento de Bildu-Batasuna al PSN para conseguir sus intenciones.
La estrategia de hacer buena a Bildu-Batasuna no pone en riesgo sólo miles de años de historia de Navarra, nuestros Fueros o una identidad diferenciada etérea. Los beneficios del régimen foral son reales y en esta situación de crisis más necesarios que nunca. El Fuero no es teoría, debe ser y es sobre todo práctica.
El riesgo de la deriva del PSN y Jiménez de echarse en brazos de los nacionalistas lo es sobre todo para nuestro presente y futuro. Un pacto a 8 como propone es garantía de caos, de guerra de egos y siglas, de preocupación más por introducir los postulados y obsesiones nacionalistas en todos los rincones de la sociedad y de las administraciones que por el paro…
Sería pueril pensar que de repente los nacionalistas van a abandonar sus anhelos justo cuando el PSN les entrega las llaves del nuestra comunidad. Bildu-Batasuna no va a rechazar de un plumazo su pasado, no tiene ni la menor intención de dejar de brindar por sus ‘presos políticos’ o de abandonar el radicalismo nacionalista que durante décadas ha sostenido como brazo político de ETA. Pero qué mas da… total, ya no matan.