La celebración de las fiestas de San Fermín de Aldapa vienen cada año con polémica desde antes de que por acuerdo del Pleno municipal, el Ayuntamiento programa de forma más intensa actividades. Digo de forma más intensa, porque la comparsa, la Pamplonesa… etc las pagaba y autorizaba el Ayuntamiento aunque se incluyeran en el programa de la Asociación de vecinos.
El caso es que vista la deriva pro terrorista que habían tomado algunos actos, con brindis por los presos y cartas de los mismos angelitos en el programa, estas fiestas se habían convertido en un evento en el que no solo podían participar únicamente unos pocos (los que comulgaban), sino que además insultaba gravemente a las víctimas del terrorismo y por tanto a toda la sociedad.
De ahí que el Ayuntamiento optara por organizar un programa oficial abierto a todos los ciudadanos de Pamplona. El primer año, de hecho, se intentaron boicotear algunos de los actos organizados por el Consistorio, de forma violenta incluso, resguardándose algunos participantes en el Zaguan del Ayuntamiento.
En esta legislatura hemos reducido al mínimo los actos coincidentes, eliminando incluso este año el espectáculo de jotas.
Se habla de innumerables trabas a la comisión, cuando la única negativa es la concesión de la instalación de una barra, en una zona con numerosos locales de hostelería y realizando ya el Ayuntamiento un programa municipal.
¿Por qué el Ayuntamiento organiza actividades en estas fiestas y no en otras fiestas de barrios? Porque además de los antecedentes, cualquiera entiende que las fiestas de San Fermín de Aldapa son más que las fiestas de un barrio, son las fiestas chicas de toda la ciudad y por lo tanto, el Ayuntamiento está legitimado (faltaría más) para organizar actividades abiertas para el disfrute de miles de personas, especialmente familias.