Pancartas de bienvenida a presos

Os dejo mi intervención en el pleno de hoy en el que se debatía entregar la subvención que el Ayuntamiento retiene a dos peñas de San Fermín por presentar dos pancartas en las que se daba la bienvenida a un etarra y se pedía el acercamiento de otro.

Mohamed Ahmed Abderraman era agente de la policía nacional. El 23 de noviembre de 1984 protegía a varios camioneros franceses en la autopista Bilbao-Behobia. Aquel día no debería haber estado de servicio.

Había cambiado expresamente su turno para poder acompañar a su mujer Aixa al médico, ya que una de las niñas del matrimonio, afectada por una parálisis cerebral, tenía que pasar revisión.

Tenía 37 años dos hijas más y otro, su primer chico, estaba en camino.

Una granada anticarro lanzada desde un monte cercano acabó con su vida en el acto. Los terroristas se acercaron después al convoy y ametrallaron los vehículos policiales.

Juan Sánchez Sierro tenía 39 años y era electricista, era natural de Guadramiro (Salamanca) aunque vivía en Cestona desde que era un niño, estaba casado y tenía tres hijos. El padre de Juan, maestro de profesión, tuvo que abandonar el País Vasco tras sufrir un atentado a manos de ETA, siete años antes de que asesinaran a su hijo.

El 8 de noviembre de 1984 salió antes de las 8 de la mañana para pasear con su perro, como era costumbre. Le metieron en un coche, le llevaron a una cantera y le dispararon 3 veces.

Después utilizaron su cadaver para ocultar varias cargas trampa contra los guardias civiles que lo localizaron, todavía con su mascota junto a él.

José Larrañaga vivía en Azkoitia, pero después de que ETA intentara asesinarle dos veces, cedió a la presión de su familia y como muchos vascos tuvo que dejar su pueblo y se fue a vivir a Logroño. En la nochevieja de ese mismo 1984, volvió para estar con su familia y ETA lo asesinó con cinco disparos en la cabeza.

Todos ellos fueron asesinados según sentencia firme por Miguel Angel Gil Cervera, alias Kurika.

Ahora, menos de 10 años después de ser condenado, Nabai pide que el Ayuntamiento se salte una de sus ordenanzas y pague su pancarta de bienvenida a casa.

Este tema tiene 3 vertientes, aunque Nabai haya querido obviarlo. Por un lado está la parte judicial. La Audiencia Nacional no obtuvo indicios suficientes de la participación de los imputados en un delito de enaltecimiento del terrorismo. Por otro lado, está la vía administrativa, independiente de la judicial, pero que a Nabai (y supongo que a Bildu), le interesa mezclar.

Y ahí las reglas de juego las marca la Ordenanza general de subvenciones del Ayuntamiento. En su artículo 45 se recogen las causas de reintegro o retención de pagos. Cito literalmente parte de esta ordenanza que afirma que “se entenderá particularmente incluido dentro de este apartado de incumplimiento del objetivo que fundamenta la concesión de la subvención, la realización de actividades que contengan actos de caracter político o reivindicativo, o las que por cualquier medio sean utilizadas aún a título de mera tolerancia, para llevar a cabo dicho tipo de actos, así como aquella que atenten contra la libertad de los ciudadanos, vulneren la Constitución o incumplan las leyes a que hace referencia el artículo 5.4 de esta ordenanza”.

Eso es lo que ustedes pretenden obviar.

Este es el artículo en base al cual el área de Educación y Cultura elevará a la Junta de Gobierno un expediente sancionador que retenga definitivamente los pagos.

Y llegamos a la tercera vertiente, la ética.

Intentamos hacer las cosas entorno a unos valores, de libertad, de dignidad (entre otros) y por ellos, porque hacemos política de valores (y han confiado en nosotros para ello) este equipo de Gobierno, el partido que lo sustenta, no van a administrar con laxitud las normas municipales para que con el dinero de todos los ciudadanos de Pamplona se pague la pancarta de bienvenida a ningún etarra. Ni para dar la bienvenida, ni para pedir la liberación del otro terrorista, de Iñaki Marín.

No vamos a taparnos los ojos para ceder espacios de impunidad a quienes quieren pisotear la dignidad de las víctimas de ETA y por tanto, la de nuestra democracia, utilizando nuestras fiestas como excusa o las partidas del área de educación y cultura como financiación.

Pamplona, no se va a convertir, con este equipo de Gobierno en una ciudad en la que se quiera que las víctimas caminen con la cabeza agachada mientras se jalea a los asesinos. Esa sería una ciudad con un importante déficit, esa sería una ciudad injusta y deshumanizada. Una anormalidad.

Ustedes defienden este tema pretendiendo camuflar esa anormalidad, como si en las pancartas pusiera Aupa Osasuna, obviando el sufrimiento que estas puedan generar, por ejemplo entre las familias de los asesinados por Miguel Ángel Gil Cervera.

Obviando que detrás de la biografía de esta persona hay 3 cadáveres y muchas vidas rotas.

Es muy fácil decir a María Caballero y a Paz Prieto que deberían olvidar el tema del asesinato de sus padres. Es muy fácil decir que el tema no da más de si. O incluso que son dos partes equiparables. Es muy fácil decirlo, pero hay que tener la cara más dara que un frontón… Esa filosofía y esos valores, manifestados por Bildu, son sus compañeros de viaje en esta moción.

Frente a esa absoluta falta de escrúplos, ayer tuve la oportunidad de hablar con una de las hijas de José Larrañaga. Con su hermana, me mandaron una carta que me gustaría leerles porque así lo acordé con ella.

Nuestro padre José Larrañaga también deseaba volver a su pueblo, pero después de dos intentos de asesinato y secuelas en cuerpo y alma debía hacerlo en escasas ocasiones ( como pasar las navidades con su familia… por ejemplo) y de manera discreta. Pero a pesar de haber dejado atrás familia, trabajo, amigos (lo que es una vida entera) para Miguel Ángel Gil Cervera no fue suficiente y en compañía de otros lo mató por la espalda en la Nochevieja de 1984.

17 años después Gil es declarado culpable y condenado a 30 años, por fin parece que hay algo de justicia, pero no, la siguiente noticia es que Gil está en casa sin haber cumplido su condena y es recibido como un héroe por una peña que recibe dinero público.

Agradecemos al Ayuntamiento de Pamplona que se suspendiera el abono de las subvenciones a las peñas.

¿Dónde está la justicia?
¿Quienes son los héroes?
Nosotros tenemos muy claras estas respuestas

Nosotros también tenemos muy claro quiénes son los héroes. Ustedes, incluso, rompen su tradicional equidistancia y se sitúan detrás de una pancarta muy concreta. Un palo lo sujetan ustedes y el otro, Bildu.

Pretenden que nos saltemos nuestra propia ordenanza y encima, bendigamos a sus verdugos con dinero de todos los pamploneses.

Por ahí, mientras las normas nos amparen, no vamos a pasar.

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Autor: Fermín Alonso

Padre de Sofía y de Gonzalo. Casado con Karen. Concejal del Ayuntamiento de Pamplona.

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