La maniobra de Amaiur de hoy haciendo que su diputado por Navarra no se presentara en la sesión constitutiva del Congreso demuestra muy a las claras que, para la nueva marca de Batasuna, Navarra y los navarros no son sino peones de su estrategia.
Si a Amaiur no le convienen, los votos provenientes de Navarra se tiran a la basura.
Al margen de la treta carente de sentido, queda claro que para Amaiur sólo existe un objetivo: la creación de su mística euskalherria y que en ella, Navarra (y los intereses de sus ciudadanos) se disuelve.